
Oscuro episodio éste de Doña Blanca, que fue maltratada por el rey Pedro I por el amor de María de Padilla, la mujer que siempre quiso el rey castellano. Cuenta la historia que estuvo de castillo en castillo, de la ceca a la meca, repudiada por su legítimo esposo y abandonada por casi todos. Y también cuenta que fue precisamente El Cruel quien mandó a un ballestero llamado Juan Pérez de Rebolledo a poner fin a su vida, aunque no está certificado si dicha muerte ocurrió en Medina Sidonia o en alguna fortificación en lo que hoy se conoce como El Castillo de Doña Blanca. Hoy en día, en la antigua capilla de la Orden Tercera -actualmente sacristía del Real Convento- está la lápida en honor a una reina que sólo gobernó en sus propios sufrimientos. Fueron precisamente los Reyes Católicos quienes quisieron hacer justicia con Doña Blanca, al ser ellos, por voluntad expresa, quienes ordenaron hacer la inscripción lapidaria que durante siglos se ha mantenido en el altar mayor de la iglesia conventual. «Con las reformas que se hicieron en el convento en los años setenta, se trajo aquí a la sacristía la lápida», comenta Fray Celestino.
Está al alcance de todos los jerezanos. Una historia un tanto oscura la de Doña Blanca -que puso nombre a una calle- aunque hemos de reconocer que fascinante a un mismo tiempo. Secretos de la historia pasada que tuvo también a Jerez como protagonista. «Es por ello por lo que el convento se denomina como Real, pues aquí está la legítima reina de Castilla por ser esposa de Pedro I», complementa al Guardián. La lápida es tajante cuando dice que «fue grandemente hermosa de cuerpo y costumbres, más prevaleciendo la manceba fue muerta por mandato del rey D. Pedro I El Cruel, su marido». Historia del pasado plasmada en las paredes del Real Convento franciscano.







