
Por parte de la acusación particular -hay que recordar que en casos de agresiones contra docentes la Consejería de Educación presta servicio jurídico al afectado- consideran que «no se podía permitir la agresión a un profesor» por lo que solicitaban medidas condenatorias para el menor en cuestión. Además, piden una indemnización por los daños morales causados a la víctima, que tuvo que ser atendida minutos después del altercado por los servicios sanitarios con un fuerte ataque de ansiedad. Esta petición se cursará en otras instancias judiciales por lo que queda pendiente aún de resolución.
Aunque aún se desconocen los términos exactos de la sentencia, desde la acusación particular indican que, dependiendo de la gravedad de los hechos, los menores pueden ser condenados desde a un internamiento en un centro terapéutico en régimen abierto hasta a prestación de servicios sociales comunitarios. De todas maneras, este ex alumno del IES Caballero Bonald ya cumplía medidas cautelares y «suponemos que la sentencia seguirá en la misma línea».
Día para olvidar
Según relató en su momento el afectado, aquel 7 de septiembre de 2007 se encontraba a las puertas del centro educativo cuando el menor comenzó a increparle. Se sucedieron los empujones y amenazas e incluso medió un Policía Nacional que estaba en ese momento en el instituto. El agente tuvo finalmente que reducir al agresor, al que no consiguió calmar, tras un enfrentamiento en el que incluso sufrió daños físicos.
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