
Según datos proporcionados por el satélite ICESat de la NASA, el Ártico ha perdido «alrededor de 2,5 millones de kilómetros cuadrados de hielo perenne, la mitad entre febrero de 2007 y febrero de 2008», señaló en una conferencia de prensa telefónica Walt Meier, del Centro Nacional de Datos sobre el Hielo y la Nieve.
«El mayor espesor es un indicador de la salud durante un largo lapso del hielo, y en este momento (su reducción) no es un buen indicio», agregó.
Pero, por otra parte, esas mismas imágenes de la NASA indican que el último invierno septentrional que fue más frío que lo habitual en la zona ha producido un aumento del hielo marino según el estudio.
Ese hielo nuevo impide que el Ártico sea un mar abierto durante el invierno, pero es frágil y mucho más débil al embate del viento y el aumento de las temperaturas que el que se ha mantenido inalterable durante muchos años, según los científicos. Meier señaló que en estos momentos la región más bien parece un escenario de películas en el que se ve un Ártico cubierto de hielo joven.
«Se ve muy hermoso, pero más allá no hay nada. Está el vacío. Lo que se ve es un revestimiento de hielo y nada más», indicó. En un aparente intento de reducir la alarma, los científicos indicaron que a diferencia de Groenlandia y la Antártida no aumenta el nivel marino.
No obstante, sí podría contribuir al calentamiento global debido a que el agua, en ausencia de hielo, absorbe la radiación solar. Según los científicos del proyecto, la diferencia se debe a que el Ártico es un océano rodeado de tierra en tanto que la Antártida es un continente rodeado por el océano.







