Internacional

Calles cortadas, metralletas y barricadas en las calles de París tras el atentado frustrado en los Campos Elíseos

La Policía, fuertemente armada, custodia los restos del coche del atacante en la zona que mantiene acordonada. Allí se congregan prensa y muchos curiosos

Los agentes, fuertemente armados, controlan los alrededores de los Campos Elíseos - M. M.
Manuel Moguer| Enviado especial en París - Actualizado: Guardado en: Internacional

Esta vez ha sido solo un muerto. El último ataque terrorista en París (al menos así lo tratan la fuerzas de seguridad francesas, que han tomado la zona del incidente), solo se ha cobrado una víctima: la del, por ahora, presunto terrorista. Se trata de un hombre de 33 años que, al filo de las cuatro de la tarde llegaba a los Campos Elíseos con un Renault modelo Megane color gris armado hasta los dientes y con una bombona en su maletero. En la esquina de la arteria parisina con la plaza de Clemence, a 50 metros del Grand Palais y a 200 de la residencia presidencial, el palacio del Elíseo, se empotraba contra un furgón de policía.

Cuando los agentes han conseguido reaccionar, han neutralizado y acabado con la vida del atacante, que tenía en su poder cuchillos, un fusil kalashnikov y otras armas. Además, llevaba en el maletero una bombona con el propósito, se supone, de volar el coche y aumentar la destrucción.

En la céntrica zona se han desplegado decenas de agentes de la Policía y del Ejército, que bloquean las calles aledañas. El coche, que a esta hora permanece en el mismo sitio donde ha muerto el atacante, es custodiado por agentes armados.

En las cercanías, curiosos y turistas se paran a preguntar, hacer fotos y comentar lo ocurrido. Es el caso de una familia de turistas americanos que prefiere no dar su nombre. Aseguran que no estaban aquí cuando ocurrió el ataque, pero que se han acercado a curiosear porque no se encontraban lejos. Tomaban fotos y comentaban lo sucedido frente a los agentes armados con metralletas y pertrechados con chalecos antibalas.

La prensa también hace guardia en el lugar a la espera de novedades. Al menos 20 periodistas y cámaras están apostados frente al vehículo desde las 6 de la tarde, cuando se supieron las últimas informaciones: el hombre abatido era un sospechoso de la policía por haberse radicalizado. Hasta no hace mucho los propios agentes confirmaban este dato a quienes le preguntaban, hasta que la discreción se ha impuesto en el cuerpo de seguridad.

Las calles de París, por ahora, permanecen relativamente ajenas al ataque suicida. Solo en las inmediaciones de la zona en cuestión hay calles cortadas y barricadas montadas con furgonetas de la Policía. Es el caso de la Rue Royale, cortada en sus dos extremos y con altísimas medidas de seguridad.

Mientras los curiosos siguen tomando fotos, las sirenas de la Policía continúan sonando a ratos por las calles aledañas. La calma aún no ha llegado a los Campos Elíseos cuando llega la noche a París.

Toda la actualidad en portada

comentarios