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Borja Montesino, embajador en Adis Abeba: «A pesar de las dificultades, Etiopía saldrá de esta crisis»

Este gaditano lleva a sus espaldas 30 años de carrera en principales representaciones y puestos de importancia estratégica para España

Borja Montesino, embajador en Adis Abeba
Borja Montesino, embajador en Adis Abeba - ABC
BEATRIZ RECIO Abis Abeba - Actualizado: Guardado en:

«Las protestas populares que estamos viviendo en Etiopía son sin duda un gran desafío para el Gobierno etíope, pero este país tiene capacidad para reconducir las protestas Oromo y Amara tras 25 años de estabilidad y más de una década de crecimiento económico sin precedentes», asegura Borja Montesino, embajador de España en Etiopía.

Las protestas empezaron hace un año ante el plan de expansión de la capital, rodeada por territorio de la etnia oromo, y que el Gobierno retiró tras comprobar el rechazo que provocaba. Pasado este episodio, empezaron a proliferar manifestaciones y desacuerdos en otros puntos del país, por temas variados, que se han intensificado con la inexperiencia del Gobierno Etíope en la gestión de este tipo de situaciones. «Por nuestra parte, hemos animado al Gobierno a que aumente el espacio de diálogo con sus ciudadanos y les hemos ofrecido ayuda para mejorar la formación de sus fuerzas de seguridad en la gestión de multitudes», señala el embajador.

Parece que hace falta, tras los recientes acontecimientos en diversos puntos del país con trágico recuento de muertos y heridos. «Varias fuentes contabilizan más de 500 víctimas en las manifestaciones de los últimos meses» anota el diplomático, «y la Comunidad internacional ha expresado su enorme preocupación por este fenómeno nuevo en un país que desde hace décadas ha vivido en un entorno estable».

El último incidente tuvo lugar a 40 kilómetros de Adis Abeba a finales de septiembre, durante la celebración de la Irreecha, una fiesta de acción de gracias en Oromia en la que se produjo una estampida con más de 50 muertos. Lo curioso en este caso es que la gente echó a correr al entrar en pánico porque las fuerzas de seguridad, para tratar de disolver un tumulto precisamente de forma pacífica, optó por lanzar gases lacrimógenos.

Ante la escalada de las protestas, el primer ministro Haile Mariam Desalegne declaraba el domingo el Estado de Emergencia en todo el territorio con una duración prevista de seis meses porque «debemos poner la seguridad de nuestros ciudadanos por delante». Desalegne anunció el mismo día que su Gobierno abrirá nuevos espacios de diálogo con la oposición para tratar de avanzar y resolver temas.

El embajador ratifica este punto: «el Gobierno etíope ha mostrado su voluntad de hacer frente de otro modo a las demandas de la población, que plantean un conjunto de reivindicaciones bastante diversas. En este sentido, creo que aún estamos lejos de hablar de una desestabilización de Etiopía», señala.

Borja Montesino nos ha recibido en su despacho en Adis Abeba, destino diplomático y probablemente no casual tras una brillante trayectoria en Jordania, Canadá, la Santa Sede, Marruecos y Washington. Este gaditano de 55 años lleva a sus espaldas 30 años de carrera en principales representaciones y puestos de importancia estratégica para España.

Para este experto diplomático, los grandes retos de Etiopía en los próximos años serán consolidar su democracia, persistir en el espectacular crecimiento que han conseguido en la última década y mantener su papel como fuerza se estabilidad en la zona del mundo más inestable.

Un país clave para el mundo

Etiopía es hoy un país considerado prioritario en África. «Es una de las grandes capitales diplomáticas mundiales. Es sede de la Unión Africana y de la Comisión de las Naciones Unidas para Africa. Tiene 135 embajadas internacionales -para que te hagas idea, Madrid tiene unas 90- y es una pieza clave en el equilibrio de la zona, pues el cuerno de África es una de las zonas más inestables del mundo; tiene un pésimo vecindario», comenta Montesino.

Esta misma semana la canciller alemana Angela Merkel viajará a Etiopía para tratar temas relacionados con el terrorismo islámico y la inmigración, pues Europa tiene interés en llegar a un acuerdo con Adis Abeba similar al alcanzado con Turquía para los refugiados, en busca de una solución para la inmigración africana al viejo continente.

Eso da idea de la posición estratégica que ocupa hoy Etiopía para Europa y EEUU. Merkel sin embargo, ha rehusado dirigirse al Parlamento etíope, alegando abiertamente que no tiene sentido hacerlo en una Cámara donde hay un partico único, en clara alusión a la necesidad de Etiopía de abrir paso a mecanismos más democráticos en su sistema político.

El embajador glosa por su parte el increíble crecimiento económico que ha vivido este país «en tan sólo 10 años», los primeros en que han vivido tranquilos desde hace décadas, tras finalizar la guerra con Eritrea en 2000, y alaba los logros obtenidos. «En cuanto han tenido la ocasión de trabajar en ello, mira lo que han conseguido».

Un crecimiento medio anual de casi el 11 % desde hace doce años, lo que la convierte en la economía no petrolera que más ha crecido en África y la tercera del mundo en esa misma categoría; seis de los ocho Objetivos del Milenio establecidos por la ONU cumplidos, entre ellos, la reducción de la pobreza en un 50%, el aumento de la esperanza de vida, la mejora de la salud materna, la caída de la mortalidad infantil... cierto que se partía desde muy abajo, pero el mundo ha reconocido los avances económicos y sociales del país, aunque ponga en cuestión, hoy especialmente, su evolución en los derechos civiles y políticos. «Llevará un tiempo», reconoce Montesino.

Un mercado para España

España ha empezado a desembarcar en el mercado etíope un poquito por detrás de sus colegas alemanes, italianos, ingleses y franceses pero aún en una etapa muy incipiente de lo que se considera ya la «nueva China» o la «nueva fábrica del mundo», y que como el gigante asiático tiene un sistema político que debe desarrollarse y abrirse a la democracia.

El Gobierno de Adis basa el crecimiento económico en la industrialización de país y este planteamiento abre multitud de posibilidades para hacer negocios. España es pionera con la consultora industrial del grupo inversor Efore, especializada en el desarrollo de proyectos de ingeniería y construcción, deslocalización de activos industriales infrautilizados en España, transferencia de Know-how y servicios de consultoría y management. Con oficinas en Madrid y Adis Abeba, facilitan la implantación de empresas españolas en Etiopía y las relaciones comerciales entre ambos países.

Con un mercado potencial de casi 100 millones de consumidores y multitud de sectores por explorar, trabajan actualmente en el país empresas como Tancuir, exportadora de productos químicos para tratamiento de cuero; la murciana Elsamex, actualmente adjudicataria de dos carreteras, la de Ambo-Wolisso, de 64 kilómetros y una inversión de 43 millones de euros y la de Bure-Nekemte, de 160 km y 180 millones de dólares; CYMI, del Grupo ACS, especialista en subestaciones eléctricas, Isolux Corsan (redes eléctricas), IDOM, encargada de la reforma de la Sede de Naciones Unidas, y otras empresas de menor tamaño como Rafael Salgado, Viveros Otero, Rufepa Ashtor y Gaztambide en el sector agrícola y agroindustrial; Seine Tech en tratamiento de agua; Juver y Vancells en Alimentación, Egamaster en equipamiento industrial, Linear Chemicals en laboratorios, Hicoman en textil y calzado y cerámicas El Molino en material de construcción, entre otras.

«Es significativo que en el año que llevo aquí se han interesado por el país otras muchas empresas como Eptisa, Nova, Typsa, Acciona, Gamesa, Ineco, Centunion y Secorbe, por ejemplo... Inditex también nos ha transmitido su interés por establecer una planta de fabricación de prendas textiles en Etiopía que además le sirva como punto de exportación a países de la zona”, comenta el embajador. «Porque en Etiopía, no es que esté todo por hacer, es que se está haciendo», asegura.

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