Kim Jo-Jong, el arma secreta de Corea del Norte

Él negocia sacando a pasear los misiles. Ella se ha convertido en la sensación desde su llegada a...

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Él negocia sacando a pasear los misiles. Ella se ha convertido en la sensación desde su llegada a Corea del Sur rodeada por una horda de guardaespaldas. Los medios locales han analizado todos sus gestos, su ropa, los complementos, como el pin que ha lucido constantemente en la solapa con las caras de su abuelo y de su padre, hasta una mirada furtiva, se discute si lo llegó a ser o no, desde arriba, al vicepresidente de Estados Unidos: el ojo lateral mortal lo han llamado los periodistas.Diplomacia en femenino. Es la imagen que Pyongyang busca en el exterior. Todo medido, todo estudiado: los modales, las sonrisas, la invitación al presidente surcoreano a una cumbre en el norte. También los mensajes como el que dejó en el libro de visitas de la casa azul del palacio presidencial. "Espero que Pyongyang y Seúl se acerquen a nuestra gente y traigan la unificación y la prosperidad en el futuro cercano" escribió.3 días de visita oficial que acaban hoy. Ya ha vuelto a casa. Éxito diplomático que no ha convencido a todos porque las protestas en la calle han seguido produciéndose. Tampoco se fía Estados Unidos. Kim Jo-Jong es la cara amable de un dictador capaz de envenenar a su hermanastro, y se dice, de fusilar a su tío con un cañón antiaéreo. Muchos analistas se temen que tras los juegos y este deshielo las relaciones, paradójicamente, vuelvan a enfriarse en primavera.