El primer ministro japonés, Shinzo Abe (dcha), y su homólogo chino, Li Keqiang
El primer ministro japonés, Shinzo Abe (dcha), y su homólogo chino, Li Keqiang - EFE

Unidad entre China, Japón y Corea del Sur por la desnuclearización de Pyongyang

Superando sus diferencias, celebran su primera cumbre trilateral en dos años y medio

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

Además de para propiciar una cumbre histórica con Estados Unidos, el deshielo con el régimen de Kim Jong-un está sirviendo para mejorar las siempre difíciles relaciones entre las tres principales potencias de Asia: China, Japón y Corea del Sur. Superando sus diferencias, los tres países celebraron ayer en Tokio una cumbre que no se convocaba desde noviembre de 2015. Recibidos por el primer ministro nipón, Shinzo Abe, a dicho encuentro acudieron su homólogo chino, Li Keqiang, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in.

Según informa la agencia de noticias Yonhap, Moon les informó de su reciente reunión con el dictador norcoreano, Kim Jong-un, quien el lunes y martes estuvo en China viendo al presidente Xi Jinping. «Debemos aprovechar el momento presente hacia la desnuclearización de la Península Coreana y hacia la paz y la seguridad en el nordeste de Asia, y, cooperando incluso más con la comunidad internacional, asegurarnos de que esto se une a una acción concreta por parte de Corea del Norte», propuso Abe.

Acorralado por varios escándalos de corrupción y amiguismo, el «premier» japonés intenta no quedarse descolgado del proceso de diálogo abierto con el régimen comunista de Pyongyang. Partidario de la máxima presión contra Kim Jong-un, quien el año pasado lanzó varios misiles que sobrevolaron territorio nipón, Abe advirtió de que no se «recompense» demasiado pronto a Corea del Norte por haber detenido sus pruebas nucleares y balísticas. Además de exigir más pasos concretos al régimen de Kim Jong-un, Abe quiere solucionar la cuestión de los japoneses secuestrados por Corea del Norte en los años 70 y 80, ya que sospecha que algunos siguen retenidos en ese país.

Pero el presidente Moon Jae-in, artífice de esta distensión con Pyongyang, se muestra más proclive a «premiar» a Kim Jong-un para seguir consolidando las negociaciones y lograr más avances en su desnuclearización. «Por encima de todo, estamos de acuerdo en que la completa desnuclearización de la Península Coreana, un acuerdo de paz permanente y una mejora de las relaciones Norte-Sur son muy importantes para la paz y la prosperidad en el nordeste de Asia», señaló Moon Jae-in.

Junto al primer ministro chino, Li Keqiang, el presidente surcoreano cree que «la comunidad internacional, incluyendo a EE.UU., deben tomar parte activa en asegurar un futuro próspero para Corea del Norte a través de garantías de seguridad y apoyo para su desarrollo económico en caso de que lleve a cabo su completa desnuclearización, en lugar de demandársela de forma incondicional».

Además, los tres se comprometieron a favor del libre comercio frente a las amenazas de aranceles lanzadas por Trump.