Internacional

Detenidos los colíderes del prokurdo HDP, el tercer partido más importante de Turquía

Una fuerte explosión golpea una comisaría de Diyarbakir, con el saldo de al menos ocho muertos, solo pocas horas después del arresto de una decena de diputados de la formación prokurda

Selahattin Demirtas
Selahattin Demirtas - AFP

La tensión aumenta en las calles de Turquía tras la detención de los colíderes del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), Figen Yüksekdag y Selahattin Demirtas. Además otros 10 diputados también han sido puestos en custodia policial tras la operación lanzada de madrugada por los agentes de seguridad.

La Fiscalía les acusa de estar directamente relacionados con la milicia armada del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), una organización considerada terrorista tanto por Turquía como la Unión Europea y Estados Unidos. Hasta el momento, solo el diputado Ziya Pir, ha sido puesto en libertad.

El HDP es el partido más votado en las provincias del sudeste del país, de mayoría kurda. Con 59 diputados en el Parlamento nacional turco, son la tercera fuerza más importante del país. Estas últimas detenciones se producen días después de que los coalcaldes de Diyarbakir, la «capital» de los kurdos de Turquía fueran también detenidos.

Federica Mogherini ha mostrado su «extrema preocupación» por los arrestos

Diversos representantes europeos han reaccionado inmediatamente tras las detenciones. Por ejemplo, la responsable de la política exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, ha mostrado a través de las redes sociales su «extrema preocupación».

También dentro de Turquía la decisión ha sido criticada de manera contundente. El partido de centroizquierda CHP (Partido Republicano del Pueblo), tradicionalmente muy enfrentado con el nacionalismo kurdo, ha definido las detenciones como «un golpe de Estado».

Pocos dudan en Turquía de que esta decisión va a disparar la tensión de una sociedad ya enormemente polarizada y crispada tras el golpe de Estado y la posterior y masiva purga puesta en marcha por el presidente Recep Tayyip Erdogan. De hecho, la violencia solo ha tardado unas pocas horas en estallar.

Una familia huye de la zona afectada por un atentado con coche bomba este viernes en Diyarbakir, la «capital» kurda de Turquía
Una familia huye de la zona afectada por un atentado con coche bomba este viernes en Diyarbakir, la «capital» kurda de Turquía- AFP

Un coche bomba ha explotado a primera hora de la mañana junto a una comisaría de Diyarbakir. Hasta el momento, fuentes de seguridad han confirmado que una persona ha muerto y más de 40 han resultado heridas. No obstante, el ministro de Justicia, Bekir Bozdag, ha asegurado que tanto policías como civiles han perdido la vida en este ataque. Al menos ocho personas podrían haber muerto y un centenar resultado heridas. Bozdag ha aprovechado la intervención para acusar a la comunidad internacional de «no apoyar la lucha antiterrorista de Turquía».

Bloqueo a las redes sociales

En un intento de reducir la movilización y la tensión en las calles, las autoridades turcas han cortado el acceso a diversas redes sociales. Los usuarios de aplicaciones como Twitter, WhatsApp o Facebook están experimentando numerosos problemas durante toda la mañana. Su utilización es prácticamente imposible a no ser que se utilicen programas para cambiar la dirección IP del dispositivo móvil.

A pesar de ello, la noticia se ha difundido rápidamente entre los mercados internacionales, que han reaccionado de manera negativa ante estas nuevas turbulencias en Turquía. La lira turca ha vuelto a caer y, a las 06:40 de la mañana, se ha colocado al cambio a 3,1319 dólares.

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