El presidente Trump habla durante un encuentro con gobernadores y miembros del Congreso en la Casa Blanca
El presidente Trump habla durante un encuentro con gobernadores y miembros del Congreso en la Casa Blanca - REUTERS

Trump juega al despiste con el momento del ataque a Al Assad

Los preparativos militares contradicen su aviso de que podría demorarse mucho

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

Donald Trump también ha decidido convertir en espectáculo los días previos a un seguro ataque al régimen de Bashar al Assad, respuesta a su ataque con armas químicas contra las tropas rebeldes en Duma. Tras regodearse en los «nuevos y bonitos» misiles que lanzará el ejército estadounidense, con sarcástica advertencia a Rusia, ayer le tocaba jugar al juego del despiste sobre el momento de la ofensiva. Después de afirmar que anunciaría el miércoles su decisión, un día más tarde, el presidente aficionado a sembrar la expectación como si de un reality televisivo se tratara, escribía en Twitter: «Nunca dije cuándo tendría lugar el ataque. Podría ser muy pronto o nada de pronto».

Los continuos mensajes del comandante en jefe han disparado la controversia entre los expertos militares, poco amigos de hacer pública cualquier intención antes de llevar a cabo una operación. El Pentágono ha intentado blindarse ante las preguntas sobre la forma de actuar de Trump: «El departamento no comenta posibles acciones militares en el futuro», zanjó su portavoz, Eric Pahon. Pero quienes pueden hablar cómodamente, como el general retirado Ben Hodges, muestran su contrariedad en un momento de máxima tensión en el que se busca el éxito de la misión: «Lo último que una organización militar mundial debería hacer es telegrafiar lo que va a hacer», declara a «The Wall Street Journal». El asesor del Centro de Análisis para la Política Europea, con base en Washington, cuestiona abiertamente el tuit en el que Trump señalaba con claridad el tipo de misiles que se van a utilizar.

El mismo error de Obama

En medios militares se cuestiona que el actual presidente caiga en el mismo error que él mismo había atribuido a la Administración Obama, consistente en dar pistas al enemigo antes de lanzar un ataque. Y se cita como ejemplo que el régimen sirio haya puesto ya sus aviones de combate bajo la protección de la base aérea que Rusia mantiene operativa en la ciudad siria de Latakia. De la misma forma que tropas iraníes y milicias aliadas se habrían trasladado a puntos del país más seguros.

Pese a las maniobras tuiteras del comandante en jefe, las órdenes de los altos mandos y el continuo movimiento de maquinaria militar siguen apuntando a que Estados Unidos y sus aliados romperán las hostilidades de forma inminente. El anuncio de Emmanuel Macron, el fiel aliado europeo de Trump, de que cuenta ya con pruebas de que el dictador sirio está detrás del último ataque químico constituye, previsiblemente, la antesala del ataque. A ello se suman los últimos preparativos, cada vez más visibles y determinantes. Hoy, un grupo de aviones de combate aterrizó en la base aérea estadounidense de Akrotiri, en Chipre, un complejo que Washington podría utilizar en combinación con los F-22 que mantiene estacionados en Qatar. La presencia del destructor USS Donald Cook, un buque primera clase modelo Arleigh Burke, desde que se situara el martes frente a las costas de Siria cargado con sesenta misiles guiados Tomahawk, se verá complementado con la llegada de submarinos. Entre ellos, los británicos, que recibieron hoy la orden de acercarse de la premier, Theresa May, de acercarse a aguas sirias, y que estaba previsto que llegasen anoche a su destino.