Internacional

Trump asume que Rusia atacó la elección, pero exculpa a Putin

El presidente electo de EE.UU. niega contactos con el Kremlin en la campaña, como recoge un polémico informe

Vídeo: Trump califica de 'fake news' las informaciones de que está siendo chantajeado por Rusia - ATLAS

Se acerca la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, y la disputa política y mediática no sale del barro. La sombra del espionaje ruso durante la campaña electoral, para que venciese el magnate y perdiera Hillary Clinton, lo acapara todo. La aparición de un informe con contenido comprometedor para Trump, presunta consecuencia del espionaje ruso pero recopilado por un agente del M16 británico que nadie localiza, ha venido a ensuciar aún más el proceso. En este irrespirable ambiente, el magnate reconoció este miércoles por primera vez que el Gobierno ruso intervino con sus hackers en la campaña. Pero mantuvo a salvo al presidente Putin. Tras un tímido «no debería haberlo hecho», lejos de criticar al jefe del Kremlin, aseguró que le creía «cuando dice que no lo hizo». Y, para que no hubiera dudas, sentenció: «No volverá a pasar más; ahora nos respetarán».

A Donald John Trump hay que reconocerle una capacidad casi innata, perfeccionada durante su docena de años como presentador de televisión, para manejar las situaciones más comprometidas. Este miércoles mismo, literalmente ametrallado a preguntas por las decenas de periodistas que se arremolinaban en torno a su atril, construyó una teoría para huir del callejón sin salida. Sí, Rusia atacó con hackers la elección presidencial, reconoció, pero «otros países también lo hacen». Y a continuación añadió: «También intentaron hackear al Partido Republicano (lo desveló hace unos días el director del FBI, James Comey), y no lo consiguieron». Conclusión: la culpa es del Partido Demócrata, que «no hizo un buen trabajo» para defenderse de los piratas informáticos.

«No tuvieron efecto alguno en el resultado de las elecciones», reiteró sobre los ataques informáticos

El presidente electo volvió a cerrar filas con el otro de los argumentos que le ha permitido navegar entre dos aguas los últimos días, después de que la cúpula de la Inteligencia estadounidense hiciera verle de que el origen de los ataques procedía de Moscú: «No tuvieron efecto alguno en el resultado de las elecciones». Para ello, se apoya en que los informes elaborados por los servicios secretos reconocen no haber encontrado evidencias concluyentes de que fuera así.

El robo de documentos y correos electrónicos de los servidores del Comité Nacional Demócrata, cuyo contenido terminó difundiendo el controvertido sitio web WikiLeaks, se convirtió en una de las polémicas de la campaña electoral. Y, recientemente, llevó a Obama a aprobar represalias contra Rusia. Los demócratas (y también destacados republicanos) han venido denunciando desde entonces una conspiración con un frente de Putin y Trump, ayudados por Julian Assange, director del portal de información comprometida.

Precisamente este miércoles, WikiLeaks volvió a echar un cable a Trump y Putin al desacreditar el contenido de un informe filtrado hace unos meses, que fue difundido el martes por los medios de comunicación. Los hechos que recoge se atribuyen al espionaje ruso, pero el informe habría sido elaborado por un exagente del M16, al que nadie localiza.

Conductas poco confesables

Su contenido muestra cinco años contactos entre Trump y el Gobierno ruso, incluidos los que habrían preparado una estrategia conjunta para situar al neoyorquino en la Casa Blanca. Todo aderezado por conductas personales del magnate poco confesables. El informe llegó en su día a manos del senador republicano John McCain, quien lo entregó al FBI. Fue entonces cuando los servicios secretos elaboraron su propio dosier, que fue presentado a los presidentes saliente y entrante, Obama y Trump.

Este miércoles, el futuro inquilino de la Casa Blanca negó rotundamente los hechos, arremetió contra los medios que difundieron la noticia, incluidos The New York Times y la cadena de televisión CNN, y sugirió que los servicios secretos lo habían filtrado para perjudicarle. «Son noticias falsas, que ha filtrado gente enferma. Nunca ocurrió nada de eso», proclamó.

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