Imagen de ayer, de Donald Trump de ayer tras firmar la orden ejecutiva
Imagen de ayer, de Donald Trump de ayer tras firmar la orden ejecutiva - Efe

Trump reconoce que es investigado por la trama rusa

El presidente de EE.UU. culpa al fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, de una «caza de brujas» contra él

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Lejos de seguir los consejos de moderar el uso de Twitter, este viernes Donald Trump echó leña a un fuego que se mantiene más vivo que nunca, el de un posible delito de obstrucción a la Justicia.

En sus mensajes, Trump complicó el enredo cuando en su reconocimiento de que ya es objeto de investigación por sus conexiones con altos cargos rusos durante la campaña electoral, culpó, sin nombrarlo expresamente, al fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, de la que llama «caza de brujas».

Y lo hizo así: «Estoy siendo investigado por echar al director del FBI (James Comey) por la persona que me dijo que echara al director del FBI». Su alusión a Rosenstein es clara, pues fue quien nombró a Robert Mueller al frente del Consejo Especial, que es el que está investigando a Trump y que depende del Departamento de Justicia.

Su acusación contra Rosenstein es una verdad a medias. Es cierto que firmó un comunicado justificando la destitución de Comey con argumentos que se resumen en una «extralimitación de funciones», en alusión a sus decisiones sobre el escándalo de los e-mails, que afectaba a Hillary Clinton.

Pero hay dos realidades que desmienten al presidente. La primera es que, según todos los indicios, forzó al fiscal adjunto para que vistiera de razonamientos una decisión política que ya había tomado de antemano. Esta versión no ha sido ni confirmada ni desmentida por Rosenstein. La segunda fue su propio cambio de versión, al reconocer sorprendentemente en una entrevista televisiva que cuando destituyó a Comey, «pensaba en esa cosa rusa». Es una de las principales lagunas de su defensa.