Trump y Melania, ayer en el Departamento de Policía de Las Vegas
Trump y Melania, ayer en el Departamento de Policía de Las Vegas - afp

Trump consuela a las víctimas del tiroteo en Las Vegas

Trump intenta escapar al debate sobre la regulación del acceso a las armas

ENVIADO ESPECIAL A LAS VEGASActualizado:

Buena parte de las habitaciones del Mandalay Bay tienen vistas a las pistas de aterrizaje del aeropuerto de Las Vegas. Hoy muchos huéspedes han podido ver llegar al Air Force One, el avión presidencial, que ha traido a Donald Trump hasta la ciudad del juego. El presidente de EE.UU. ha acudido para estar con parte de los heridos en el ataque y familiares de las víctimas un día después de visitar Puerto Rico, arrasado por el huracán María. Nada más poner el pie en Las Vegas -donde tiene un hotel rematado con su nombre en letras doradas-, Trump se ha dirigido al complejo hospitalario University Medical Center, a pocos minutos del escenario de la tragedia. Hasta allí se trasladaron cientos de heridos tras la masacre, y muchos siguen hospitalizados. Trump ha hablado con víctimas, familiares y el personal médico, acompañado de la primera dama, Melania Trump. Después ha tenido un encuentro con el personal de emergencias y algunos civiles que ayudaron en el rescate de víctimas cuando las balas todavía silbaban sobre sus cabezas.

Trump tenía hoy dos objetivos en Las Vegas: mostrar su solidaridad con las víctimas y escapar al debate sobre la regulación del acceso a determinadas armas de fuego, que vuelve a estar en el candelero tras la tragedia. «Vamos a ofrecer nuestro respeto a las víctimas y estar con la policía, que ha hecho un trabajo fantástico. Es un día muy triste para mí», ha dicho antes de salir de Washington el presidente de EE.UU., del que hoy no se esperaban grandes pronunciamientos sobre el tema de las armas.

La opinión de la Casa Blanca es que no es el momento para hablar de regulación y de abrir una batalla política, sino de luto y acompañamiento a las víctimas. El martes, sin embargo, Trump dejó abierta las puertas a cambios. «Quizá, en algún momento, llegue», dijo sobre el debate de las armas. «Pero no por ahora», añadió el presidente, que en el pasado se mostró a favor de limitar el acceso a armas semiautomáticas, pero que en la campaña se erigió como gran defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución, que consagra el derecho de los ciudadanos a poseer armas.