El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump - AFP

EE.UU. cerca al líder de Daesh al capturar a cinco lugartenientes

La detención del asistente de Al Bagdadi facilitó la operación, celebrada por Trump

CORRESPONSAL EN WASHINGTONhActualizado:

La derrota militar de Daesh en Siria e Irak cada vez está más cercana. Y con ella, la captura de sus principales cabecillas, quienes, poco a poco, como en un efecto dominó, van siendo sometidos y trasladados a los diversos campos de detenidos que las tropas aliadas han establecido para ese fin. La última operación de éxito, liderada al alimón por los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de Irak, ha dado como resultado la detención de cuatro lugartenientes militares y del principal asistente del líder de los yihadistas, Abu Bakr Al Bagdadi.

Como ha ocurrido en otras ocasiones, pese a que ni el Pentágono ni la Casa Blanca habían confirmado oficialmente la veracidad de esta operación, Donald Trump se adelantó a darla por buena. En un escueto tuit, con una frase entre admiraciones, el presidente con alma de jugador lanzó a media mañana: «¡Capturados cinco de los cabecillas de ISIS más buscados!». Ni un dato, ni un detalle, ni un comentario más, tampoco de los miembros de su Administración que debían avalar el anuncio, al cierre de esta edición. Aunque quien sí había dado cuenta del curso de los acontecimientos era el New York Times, en una crónica de su corresponsal en Bagdad.

Tres meses de planificación y trabajo sobre el terreno permitieron llevar a buen puerto una operación que se inició con la detención el 15 de febrero de Ismail Alwaan Al Ithawi, conocido con el nombre de guerra de «Abu Zeid Al Iraqi» y considerado por la inteligencia iraquí el primer ayudante del líder yihadista. Su detención, que fue posible gracias a la información remitida por las autoridades iraquíes a las fuerzas de seguridad de Turquía, se produjo en la ciudad de Sakarya, a cien kilómetros de Estambul.

Desde entonces, una labor de investigación que se inició con semanas de interrogatorio, a cargo de los servicios de inteligencia iraquí y norteamericana, permitió ir estrechando el cerco a los otros cuatro cabecillas. La información facilitada por Al Ithawi había permitido primero lanzar un bombardeo a mediados de abril sobre una zona de control yihadista cerca de Hajin, en el distrito de Deir Al-Zour (Siria), en el que murieron 39 integrantes de Daesh. Posteriormente, los mismos servicios convencieron al ayudante de Al Baghdadi para que atrajera a los cuatro comandantes hacia la zona en la que estaba confinado, en Irak, para lo que tenían que que cruzar la frontera desde Siria. La tecnología fue la llave. Procedieron a la intervención del teléfono móvil, con la introducción de una app debidamente manipulada, lo que permitió a los agentes tender una trampa a los yihadistas. Una vez entraron en territorio iraquí, fueron detenidos.

El éxito de esta ofensiva estratégica para acabar con la dirección del autodenominado «Estado Islámico», supone una «gran victoria» de los servicios de inteligencia y “fortalece las relaciones” de Irak con Estados Unidos, según declaró el primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, en medio de la euforia.

La operación sólo fue confirmada oficialmente por la agencia de inteligencia externa de Irak, que publicó una declaración en la que detallaba los nombres de los arrestados, pero no mencionaba a fuerzas estadounidenses ni turcas. De la misma forma, ni el Pentágono ni el Gobierno de Ankara hicieron alusión alguna a las detenciones.

Las fuentes iraquíes se refirieron a cuatro personas de nacionalidad iraquí y otra siria, todos ellos «con responsabilidades de gobierno» en el territorio que controla Daesh en torno a Deir Al-Zour. Según la información facilitada, unos se encargaban de controlar la seguridad interna de la organización y otros formaban parte del cuerpo administrativo que supervisa las drásticas reglas religiosas que impone su líder.