El presidente estadounidense, Donald Trump, habla con los medios antes de la reunion de su gabinete en la Casa Blanca - EFE

Trump busca una coalición amplia antes de lanzar un ataque a Bashar al Assad

Decidirá hoy o mañana su respuesta al dictador sirio por usar armas químicas, pero responderá «contundentemente»

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

Una creciente tensión precede a la tempestad. Estados Unidos parece dispuesto a responder con contundencia a Bashar al Assad, señalado ahora por la comunidad internacional por un ataque con armas químicas en Duma. Todo apunta a que Donald Trump va a situar las exigencias «humanas» y el escarmiento al sátrapa por encima de su propia determinación de sacar las tropas de Siria. Y por encima de su idilio con Putin, que ya se da por concluido: «También pagará», aseguró sin dudar a los periodistas. El presidente aseguró que entre las posibles opciones, «no hay nada fuera de la mesa». Hoy o mañana tomará una decisión.

La Casa Blanca busca la adecuada combinación diplomática y militar: una coalición lo más amplia posible que respalde una ofensiva contundente. Trump y sus asesores valoran ir más allá de un bombardeo aislado, como el que destruyó hace un año la base aérea de Shayrat tras la anterior provocación del dictador sirio, y lanzar una operación de mayor alcance. El riesgo, o la oportunidad, según se mire, es que la nueva entrada en acción sea capaz de hacer saltar por los aires el perverso pero equilibrado tablero sirio. La incorporación ayer al grupo de asesores del presidente del nuevo Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, arquitecto de la Guerra de Irak, puede suponer un salto cualitativo y cuantitativo en la dimensión bélica.

La última atrocidad de Al Assad, que ha mostrado el mundo decenas de víctimas por el aparente uso de sustancias prohibidas por la convención de Ginebra, está llamada a facilitar un frente enemigo más consistente. Reino Unido fue el primero en unirse a la denuncia de Washington. Horas después, Trump forjó un rápido acuerdo telefónico con el presidente francés, Emmanuel Macron, para estudiar «una respuesta militar coordinada». El núcleo duro occidental aprobó ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución de condena del régimen sirio, que volvió a dejar sólo a Rusia. La noche anterior se había colado en la crisis el bombardeo a una base aérea del ejército sirio cerca de Homs, del que el Pentágono se desmarcó inmediatamente, y que Damasco y Moscú atribuyen a Israel. En la labor de sumar aliados, los países árabes, como los del Golfo, incluidos Arabia Saudí y Qatar, también son objetivo prioritario, según desveló el secretario de Defensa, James Mattis.

Mientras, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés) investiga el episodio de Duma. El director general, Ahmet Üzümcü, mostró su «grave preocupación». El pasado año, sus pesquisas llevaron a la conclusión de que el ejército sirio había utilizado gas sarín en su anterior ataque denunciado, en Khan Sheikhun. Desde entonces, Moscú no sólo no aceptado la investigación oficial, sino que ha intentado torpedear los trabajos de la OPCW mediante cambios en sus procedimientos. Aunque sin éxito.