Internacional

Trump baraja al exgobernador de Texas para Defensa o Energía

El presidente electo continúa el carrusel de entrevistas sin nombrar nuevos cargos

Rick Perry, tras reunirse con Trump
Rick Perry, tras reunirse con Trump - AFP

El teléfono todavía no suena para el medio centenar de candidatos en las quinielas para ocupar altos cargos en la futura Administración Donald Trump. El presidente electo retomó ayer una agenda ajetreada de entrevistas en la Torre Trump de Nueva York, después de haber recibido 21 visitas durante el fin de semana en una de sus propiedades en New Jersey, un campo de golf en la localidad de Bedminster.

Ayer, la visita de mayor relieve fue la de Rick Perry, exgobernador de Texas y candidato en las últimas primarias republicanas y en las de de 2012. Fue en aquella cita electoral cuando Perry ganó fama nacional. Cuando iba muy bien situado en las encuestas, un desliz en un debate de las primarias dio al traste con sus opciones a la Casa Blanca: dijo que si llegaba a la presidencia, eliminaría tres agencias gubernamentales. Cuando se dispuso a enumerarlas, solo recordó dos. Perry, que no tuvo ninguna opción en las primarias de 2016, suena ahora como posible secretario de Defensa o de Energía.

Trump también se reunió con Mary Fallin, gobernadora de Oklahoma -uno de los bastiones republicanos de Estados Unidos-, y que podría convertirse en secretaria de Interior, un departamento dedicado a la gestión de los terrenos federales y de los recursos naturales.

La agenda no acabó ahí: también tenía entrevistas previstas con Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes y uno de sus aliados con más peso durante la campaña, y que también suena para secretario de Estado (puesto que también ha ofrecido a Mitt Rommey, que se lo está pensando); y Elaine Chao, que fue secretaria de Trabajo con George W. Bush y es la mujer del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

«Gente increíble»

«No esperamos anuncios inminentes», dijo ayer un portavoz del equipo de transición del presidente electo, aunque el domingo Trump aseguró a los medios que había llegado a «un par de acuerdos» y que sus fichajes para el Gabinete serán de «gente increíble».

El carrusel de entrevistas en Bedminster fue un espectáculo televisivo, casi a la altura de los programas de telerrealidad que Trump protagonizaba antes de su asalto a la Casa Blanca. Recibió, uno detrás de a otro, a aliados, candidatos, antiguos enemigos o gente alejada de la política. Pasaron desde Mitt Romney, muy crítico con Trump y que ahora es quien más suena para secretario de Estado, hasta Chris Christie, su gran aliado caído recientemente en desgracia, pasando por Ari Emanuel, un peso pesado de Hollywood, o Robert Johnson, propietario de una plataforma de medios dedicada a la audiencia negra.

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