Sede del FBI en Washington
Sede del FBI en Washington - REUTERS

El Congreso de EE.UU. publica un polémico informe que acusa al FBI de sesgo contra Trump

El documento demostraría que la Agencia «politizó la investigación de la injerencia rusa en las elecciones» en contra del presidente

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Donald Trump cumplió con sus insinuaciones y hoy dio luz verde a la publicación de un polémico informe elaborado por los republicanos de la Cámara de Representates en el que se detallan abusos del FBI en la vigilancia a un miembro de la campaña presidencial del multimillonario neoyorquino.

La publicación del documento desata una guerra contra el FBI, con quien Trump ha tenido una relación tumultuosa desde su llegada a la Casa Blanca, y podría servir al presidente de EE.UU. para desacreditar la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre el supuesto complot entre Rusia y la campaña de Trump en las elecciones presidenciales de 2016.

El FBI presionó a la Casa Blanca durante toda esta semana para que no publicara el informe o lo hiciera con omisiones pertinentes. Lo elaboró el equipo de Devin Nunes, el republicano que preside el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que el lunes pasado votó a favor de su publicación. Para la agencia de investigación era una «muy preocupante» porque el informe omitía datos que podían «afectar a su exactitud», según aseguró en un comunicado el pasado miércoles. Su director, Christopher Wray -nombrado por Trump después de que despidiera a su antecesor, James Comey, por negarse a jurarle lealtad en la investigación de la trama rusa y pedirle que fuera benevolente con uno de sus cargos investigados- negoció con la Casa Blanca hasta el último momento para evitarlo.

«Es una desgracia lo que está ocurriendo en este país», dijo hoy a los periodistas tras dar la luz verde al informe. «Mucha gente debería más que avergonzarse de sí misma». Posiblemente era un dardo a varios de los nombres que el informe cita: el propio Comey, Andrew McCabe -hasta hace poco número dos del FBI-, Sally Yates -entonces vicefiscal general- y Rod Rosenstein -actual vicefiscal general-. El documento los señala como responsables de autorizar la vigilancia de Carter Page, un asesor de la campaña de Trump, a pesar de que la petición para ello omitía informaciones que mostraban un sesgo político contra Trump.

Imagen de una de las páginas del polémico informe
Imagen de una de las páginas del polémico informe-REUTERS

Las cuatro páginas del informe no tienen ninguna revelación explosiva. Durante toda esta semana, se había filtrado el contenido general del documento, que acusa al FBI de abusos porque obtuvo la autorización para vigilar a Carter basándose en un dosier elaborado por un exconfidente del FBI, Christopher Steele. Según el informe, el FBI omitió que Steele que había mostrado su sesgo contra Trump y que había sido pagado por la campaña de Hillary Clinton para encontrar información negativa del entonces candidato republicano.

Para los autores del informe, todo ello «cuestiona la legitimidad y la legalidad de algunas acciones del FBI y del Departamento de Justicia» para conseguir que el juez autorizara la vigilancia y supone un «ataque preocupante» a la normativa que protege a los ciudadanos contra abusos de los investigadores.

Lo importante del informe no es lo que revela, sino el uso que Trump podría darle. Los supuestos abusos del FBI encajan en el relato del presidente, que calificó la investigación de la trama rusa como una «caza de brujas», y le podrían servir para sacar del caso a Mueller, que ya ha imputado a varios pesos pesados de su campaña. A su favor tiene que el informe menciona a Rosenstein como uno de los cargos que autorizó la vigilancia con supuesto sesgo político. Tras la recusación del fiscal general Jeff Sessions, Rosenstein es el supervisor de Mueller, y si Trump se lo quita de en medio facilitaría la salida del investigador especial.