Foto de archivo de Putin (izq), mientras mantiene una reunión con su homólogo estadounidense, Trump
Foto de archivo de Putin (izq), mientras mantiene una reunión con su homólogo estadounidense, Trump - EFE

Trump agradece a Putin la expulsión de sus diplomáticos

La reacción no ha sentado nada bien en el Departamento de Estado

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En la era de la diplomacia a golpe de Twitter, las misiones diplomáticas y sus miembros parecen un engorro prescindible. Esa es la sensación que dio el presidente de EE.UU., Donald Trump, cuando reaccionó a la decisión de Vladimir Putin de expulsar a buena parte del personal de la embajada de EE.UU. en Rusia. «Quiero darle las gracias, porque estamos tratando de reducir nuestra plantilla», dijo en referencia al presidente ruso.

Putin anunció el mes pasado que la embajada de EE.UU. en Rusia y el resto de consulados deberían reducir el número de diplomáticos y de personal en 775 miembros, para dejarlo en un máximo de 455 personas. La decisión se producía poco después de que Trump firmara una nueva ley sobre sanciones a Rusia que las dos cámaras del Congreso habían aprobado casi por unanimidad, y que anticipa mayor dureza en las medidas y menos posibilidades para el presidente para limitar su ámbito. Trump no estaba a favor de la ley y optaba por contar con una mayor flexibilidad en las sanciones a Rusia para poder reconducir las relaciones diplomáticas con Moscú. Pero un veto a la ley no parecía posible ante el apabullante apoyo en el Congreso y con una Administración acosada por investigaciones sobre un complot entre Rusia y su campaña para favorecerle en las elecciones.

Diplomáticos enervados

«No hay razón para que vuelvan a sus puestos. Aprecio mucho que hayamos sido capaces de reducir la plantilla de EE.UU. Vamos a ahorrar mucho dinero», continuó Trump, cuyos comentarios -a medio camino entre la sorna y la provocación- no sentaron bien en el Departamento de Estado. Tras conocerse la noticia, los medios estadounidenses se llenaron de opiniones anónimas de diplomáticos enervados por las declaraciones, en un momento en el que el Departamento de Estado ha perdido peso en la Administración, tiene cientos de puestos clave sin cubrir tras la llegada del nuevo presidente y que sufrirá un recorte de un tercio de su asignación presupuestaria.

«Esto justifica el maltrato a los diplomáticos estadounidenses por parte de Putin», dijo sobre las palabras de Trump Nicholas Burns, subsecretario de Estado con George W. Bush.

Buena parte de quienes dejarán su puesto es personal administrativo formado por ciudadanos rusos, cuya labor es crucial. Si son despedidos, deberán recibir una compensación económica, aunque a largo plazo su salida sí podría significar ahorro para la Administración.