Internacional

El trauma de la violencia en Colombia

Los 52 años de conflicto interno provocaron más de ocho millones de víctimas

Vídeo: El conflicto, en imágenes de Álvaro Ybarra / Una madre llora por su hijo durante una vigilia en Medellín
TEXTO: JORGE BENEZRA/FOTO: ÁLVARO YBARRA ZAVALA - Actualizado: Guardado en:

La vida de todo colombiano ha sido estigmatizada por la violencia. Durante cinco décadas, Colombia ha sido azotado por interminables historias de horror y dolor de las víctimas que han quedado en la mayoría de los casos como una referencia del conflicto.

Mientras en las ciudades celebran la paz, en las remotas zonas rurales sus habitantes prosiguen su vida en medio de la guerra y el recuerdo de las escenas más dolorosas que dejado la violencia. En el Naya, donde se crió Gladys, una maestra de escuela, nadie olvida la Semana Santa de 2011, cuando los paramilitares, dirigidos por alias «Bocanegra», cortaron manos, cabezas y degollaron a los campesinos que iban camino del municipio Buenos Aires Cauca para asistir a las ceremonias religiosas. «Los paramilitares detuvieron, torturaron y mataron, dejando a lo largo del camino los cuerpos mutilados mientras que otros los tiraron al cañón del Naya». La Fiscalía reconoce 30 asesinatos; los campesinos denuncian más de 100 víctimas mortales.

Luciano Bototo, de la etnia naza, no sabe qué ha sido de sus dos cuñados. «Nos dijeron que están enterrados en una fosa común, unos dicen que fue el ejército, otros que la guerrilla»

Durante el último año, casi un millón de personas se registraron ante la Unidad de Víctimas de Colombia como afectadas por hechos relacionados con la guerra desde 1985. Existe al menos 8.190.451 de víctimas del conflicto armado. Antioquia, Bolívar, Magdalena y Nariño son los departamentos con más personas afectadas. Solo en esas cuatro regiones las víctimas superan los 3 millones. De ese universo de ocho millones de colombianos que han sufrido los estragos de la guerra, 6,2 millones son actualmente sujeto de atención y reparación, pues las otras son víctimas de desaparición forzosa, homicidio o han fallecido.

«Debemos reconocer que todo este proceso vivido le ha dado un avance importante en el tema de participación, de visibilizar la problemática de las víctimas y nuestras necesidades», afirmó Héctor Marino Carabalí, coordinador de la mesa departamental de víctimas en el Cauca.

Cien mil desaparecidos

En la actualidad hay más de 100.000 personas registradas como desaparecidas. Sus familiares siguen buscando respuestas, en medio de la incertidumbre. Son miles de historias como la de Luciano Bototo, miembro de la etnia indígena naza, con dos cuñados desaparecidos hace 17 años. «Nos dijeron que fueron enterrados en una fosa común, unos dicen que fue el ejército, otros que la guerrilla. Seguimos esperando respuestas».

Para los familiares de desaparecidos la gran angustia es no tener la seguridad de que han muerto; es el testimonio que se repite entre ellos, el factor común que los une. En los últimos años, Colombia se ha volcado a la tarea de conocer el universo real de víctimas de la desaparición forzosa. Medicina Legal habla deunas 117.000 personas desaparecidas, de las que unas 24.000 serían de manera forzada. El Registro Único de Víctimas contabiliza, por su parte alrededor de 46.000 víctimas de la desaparición forzosa en el contexto del conflicto armado.

Militantes de izquierda

A finales de los años 70 ocurrieron las primeras desapariciones forzosas en Colombia, dirigidas contra reconocidos militantes de la oposición de izquierda, como el Partido Comunista, o integrantes de organizaciones insurgentes capturados fuera de combate.

Hacia los años 80 este crimen se convierte en permanente. Los grupos paramilitares, con la complicidad de las Fuerzas Armadas, retomaron esta práctica como una de las modalidades de agresión y terror contra la población campesina, a quienes capturaban, torturaban, asesinaban y luego hacían desaparecer como forma de apropiarse de sus tierras y bienes.

En el año 2000, con la ley 589, la desaparición forzada comenzó a ser un delito y a ser considerado y documentado por los organismos judiciales. En la actualidad, Colombia ha suscrito la mayoría de los instrumentos internacionales sobre esta cuestión y ha desarrollado legislación y mecanismos especiales

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