Sede de la Agencia de Espionaje en Virginia
Sede de la Agencia de Espionaje en Virginia - AFP

Las torturas que Gina Haspel ya no hará al frente de la CIA

La agencia puso en marcha las prácticas de ahogamiento simulado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001

MADRIDActualizado:

La nominada por el presidente Donald Trump para dirigir la CIA, Gina Haspel, se ha comprometido a no reanudar el programa de torturas de la Agencia que se puso en práctica tras los atentados del 11 de septiembre, durante una audiencia con los miembros del Comité de Inteligencia del Senado.

Delante a los legisladores que examinan su candidatura, Haspel ha prometido que no repetirá las llamadas «técnicas mejoradas de interrogatorio» en las que ella misma participó cuando supervisaba una cárcel secreta que la CIA tenía en Tailandia. Allí fueron interrogados dos sujetos acusados de pertenecer a Al Qaeda: Abu Zubaida y Abd al Rahim al Nashiri.

Entre los métodos usados por la Agencia de Espionaje se encuentra el ahogamiento simulado o submarino considerado como tortura hace más de una década por el gobierno de George W. Bush. Así como el uso de posiciones forzadas con el propósito de causar dolor físico y estrés, la exposición a encandilamiento y música a niveles intolerables y arrojar bruscamente a detenidos contra paredes o encerrarlos en ataúdes.

La CIA también utilizó métodos de inmovilización dolorosos, la «alimentación por vía rectal» o la «rehidratación rectal» y obligó a detenidos, que tenían fracturas en las piernas, a permanecer de pie y encadenados a la pared.

Haspel fue interpelada por los senadores sobre la destrucción de cintas de videos que documentaban las tácticas. Como agente encubierto durante la mayor parte de sus 33 años de carrera, Haspel se desempeñó como jefe de la cárcel de la CIA en Tailandia, donde la agencia interrogaba a presuntos extremistas de Al Qaeda utilizando estas prácticas.

En 2005 y sin el visto bueno de la Casa Blanca, la candidata ordenó la destrucción de 92 cintas de videos al considerar que podrían poner en peligro a los agentes que habían efectuado los interrogatorios.