José M. de Areilza

Un test para Europa

El enésimo error de Trump en política internacional somete a los europeos a un verdadero test de liderazgo

José M. de Areilza
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Donald Trump ha elegido la peor manera de abandonar el acuerdo nuclear con Irán, cortando por lo sano en vista de los supuestos incumplimientos del régimen de Teherán, nunca demostrados en los informes de la Agencia Internacional para la Energía Atómica. Cualquier éxito diplomático de Barack Obama es un reclamo para la embestida del presidente, incapaz de graduar su respuesta. Con Irán, una vez más se ha dado el gustazo de volar los puentes sin tener una estrategia alternativa. Estrechar la alianza con Israel y Arabia Saudí no justifica disparar el grado de inestabilidad en un Oriente Medio en el que el propio EE.UU. prefiere no intervenir. Esta decisión debilita aún más el poder global de Washington e incentiva a Irán y a terceros países a desarrollar armas nucleares. Si no fuera por la férrea actuación de China para llevar a la mesa de negociación a Kim-Jong-un, el intento de frenar a Corea del Norte estaría más cerca de convertirse en un fiasco. En Europa, tras el manotazo de Trump el Reino Unido, Francia y Alemania se han movilizado para defender a las empresas comunitarias de futuras sanciones. Sirve el precedente jurídico de 1996, cuando la UE reaccionó ante las penalizaciones norteamericanas a las compañías europeas que trabajaban en Cuba, Libia e Irán. Al mismo tiempo, los europeos cuentan en principio con China y a Rusia para preservar los elementos básicos del acuerdo con Irán, una operación de salvamento esencial para la no proliferación nuclear en el mundo. El próximo lunes en Londres deberán persuadir al ministro iraní de Asuntos Exteriores de que el pacto merece sobrevivir al torpedo de Washington. Ayer Emmanuel Macron al recibir el Premio Carlomagno denunció que EE.UU. no ha cumplido su palabra. Angela Merkel aprovechó la solemne ocasión para insistir que «Europa ya no puede confiar en que Estados Unidos la proteja». El enésimo error de Trump en política internacional somete a los europeos a un verdadero test de liderazgo, en una Unión que debe aspirar a ser un actor global, capaz de defender sus intereses y proyectar sus valores.

José María de Areilza CarvajalJosé María de Areilza CarvajalArticulista de OpiniónJosé María de Areilza Carvajal