Internacional

Soler: «Aquí no cambia nada, solo habrá un dictador menos»

La disidencia interna cubana reacciona con «realismo» y cree que no habrá apertura

Un grupo de opositores cubanos entona el himno nacional - EFE
J. C. DELGADO La Habana - Actualizado: Guardado en:

En medio de un férreo sistema de control social, los disidentes cubanos han intentado en más de medio siglo de castrismo múltiples formas de protesta y resistencia para hacer visibles sus demandas: desde los presos «plantados» que se negaban a vestir el uniforme penitenciario, hasta las huelgas de hambre y sed o las caminatas pacíficas de las disidentes Damas de Blanco. Pero en un país donde todos los medios de comunicación están controlados por el Estado, la única publicidad que el oficialismo da a los disidentes ha sido para denunciar sus actividades «subversivas» con programas especiales para tratar de demostrar sus vinculaciones con Washington, con la CIA y con los grupos anticastristas en el exilio.

Este es el caso también de la nueva ola de disidentes «cibernéticos», que expresan su rechazo de la dictadura a través de las redes sociales. El más famoso de ellos, la activista bloguera Yoani Sánchez, se felicitó en Twitter: «Él ya no está, se fue. Hemos sobrevivido a Fidel Castro». «Unos lo despiden con dolor, otros con alivio... La gran mayoría con cierto toque de indiferencia». Para Yoani Sánchez, el legado de Castro es «un país en ruina, una nación donde los jóvenes no quieren vivir» y declara su intención de intentar narrar lo que ocurra.

Para el régimen cubano, Yoani Sánchez pertenece a una nueva clase de «contrarrevolucionarios» que el oficialismo califica como «cibermercenarios» fabricados por EEUU.

Por su parte, la asociación de familiares de presos políticos cubanos Damas de Blanco recogió en su cuenta de Twitter (@DamasdBlanco) la muerte de Fidel Castro y expresó su intención de no perdonarle. «Ha muerto Fidel Castro, que Dios lo perdone, yo no», apunta el grupo de Berta Soler en su página del microblog en un mensaje publicado ya en la mañana del sábado.

«Nadie quiere a la dinastía de los Castro»

«Aquí no cambia nada. La única buena noticia es que tenemos un dictador menos, pero aún nos queda otro porque Raúl es un dictador igual que Fidel», dijo en declaraciones a Efe Berta Soler. Políticamente en Cuba no cambia nada salvo el «progresivo empeoramiento» de la situación de los derechos humanos en la isla, donde la represión «va en aumento», según la líder de las Damas de Blanco, organización creada por las madres, esposas e hijas del «Grupo de los 75», disidentes condenados a largas penas de cárcel durante la ola represiva conocida como la «Primavera Negra» de 2003.

«En Cuba nadie quiere a la dinastía de los Castro, que son unos mafiosos. Si queremos una transición democrática en la isla, tiene que ser sin esa familia en el poder», subrayó Soler.

También la organización opositora Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) dio cuenta de la muerte de Castro a través de la cuenta de su coordinador general, José Daniel Ferrer, quien ha reivindicó «Llamar las cosas por su nombre: Murió dictador Fidel Castro. No hay Revolución, hay cruel tiranía». El grupo disidente del ex-preso del «Grupo de los 75» tiene hoy especial arraigo en Santiago de Cuba y en las provincias orientales de la isla. Para Ferrer, la muerte de Fidel Castro «poco significa porque la población se había acostumbrado a que no apareciera en los medios de comunicación ni en la vida pública».

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