Schulz se juega la presidencia del SPD en el congreso de Berlín

Varios pesos pesados del partido han lanzado contra él a las juventudes del SPD y pretenden cobrar caro el giro hacia la siguiente gran coalición

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Los congresos del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) suelen dar muchas sorpresas. En 1995, el congreso prácticamente como un homenaje a Rudolf Scharping terminó con Scharping derrocado y Oskar Lafontaine a la cabeza del partido. Más reciente aun, en 2015, Sigmar Gabriel acudió a la reunión del partido dispuesto a sentar las bases de su candidatura contra Merkel en las siguientes elecciones y salió con el rabo entre las piernas y un proyecto de dimisión que ejecutaría unos meses más tarde. En el congreso que arranca hoy en Berlín, Martin Schulz se propone dar la vuelta precisamente al argumento con el que echó a Gabriel de la presidencia para asumirla él: que nunca jamás se sentaría a hablar con Merkel de otro gobierno de gran coalición. Pero no lo tendrá nada fácil. Varios pesos pesados del partido, que dan por amortizado a Schulz, han lanzado contra él a los “Jusos”, las juventudes del SPD, y pretenden cobrar caro el giro hacia la siguiente gran coalición. Hay un ruido de sables de fondo que parece confirmar lo que anoche, al aroma de un navideño vino especiado, comentaba en un mercado navideño de Berlín uno de los históricos del partido, Franz Müntefering: “el cargo de presidente del SPD es el más bonito del mundo después del de Papa, excepto si se celebra un congreso del SPD”.

Además de defender el inicio de negociaciones con Merkel para tejer un acuerdo y devolver la “Groko” al gobierno de Berlín, Schulz se somete hoy a la reelección en un congreso federal del partido que debatirá, completamente dividido, si procede apoyar un nuevo Gobierno en minoría de Angela Merkel o incluso reeditar la gran coalición. Hay delegados que propondrán una gran coalición de solo dos años de duración, a modo de solución intermedia para evitar las elecciones y dar tiempo al parido para recuperarse antes de las siguientes. Y hay otros muchos que jugarán una estrategia a futuro, evitando cortar ahora mismo la cabeza de Schulz pero posicionando favorablemente a otros líderes, entre los que destaca la hasta ahora ministra de Trabajo Nadrea Nahles, que además de haber hecho un trabajo impecable desde el punto de vista del SPD, ha sabido navegar en las aguas de Schulz esperando su momento. Es, por tanto, un congreso que se juega a muchas bandas y en dos planos temporales diferentes: la inmediata formación de gobierno y el liderazgo interno a medio plazo.

La dirección del SPD, por una cuestión de responsabilidad, no quiere descartar la gran coalición, aunque tampoco descarta la opción de pactar posibles apoyos externos a un gobierno en minoría de Merkel. El llamamiento del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, a reflexionar para evitar nuevas elecciones y las presiones de distintos líderes europeos, como el presidente francés, Emmanuel Macron, han forzado a la formación política a replantearse su papel en esta legislatura y abrirse al diálogo. Y cualquier decisión deberá ser avalada finalmente por los militantes en una consulta, por lo que la directiva no desea tomar posturas que no vayan a contar posteriormente con ese respaldo.

La propuesta de resolución de la dirección del partido que se presentará en el congreso descarta que un acuerdo con Merkel pueda suponer "más de lo mismo" y resume los "puntos esenciales" para los socialdemócratas, comenzando por "una Europa democrática, solidaria y social". Y podría contar con suficientes apoyos. Su peor punto débil es que quien tiene que defenderla ante las bases es Schulz, el mismo que en congresos anteriores defendió exactamente lo contrario y el mismo que repitió hasta cansar, durante la última campaña electoral, que había llegado a esa candidatura para evitar otra gran coalición.

“Lo que tenemos que hacer ahora, lo que la situación actual exige de nuestro partido, es trabajar junto a Macron para diseñar un presupuesto en la eurozona destinado a inversiones y convertir el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en un fondo monetario europeo, en línea con las propuestas lanzadas por la Comisión Europea”, explican fuentes internas del partido, “si Schulz cae por el camino no será solamente por las negociaciones de gran coalición, hay que recordar que su candidatura obtuvo el peor resultado electoral de la historia de la República Federal, dejó el partido en un 20%”.

La de Schulz ha sido sin duda una presidencia exprés. El expresidente del Parlamento Europeo fue elegido por vez primera presiente del SPD el pasado mes de marzo con el 100 % de los votos en un congreso extraordinario, que depositó en él toda su confianza con la esperanza de disputar a Merkel la cancillería. Semanas antes había sido designado como el candidato para las elecciones y las encuestas llegaron a situar al SPD empatado con los cristianodemócratas de Merkel. Cuando se celebraron las elecciones, el 24 de septiembre, el denominado "efecto Schulz" había desaparecido tanto en los sondeos como en las urnas, ya que el SPD había caído derrotado por los conservadores de Merkel en tres comicios regionales consecutivos. En este congreso, el “efecto Schulz” se ha convertido en sinónimo de fracaso y obstáculo.