El grupo de sublevados, encabezado por el capitán Juan Caguaripano
El grupo de sublevados, encabezado por el capitán Juan Caguaripano - EFE

Lo que se sabe del conato de golpe militar en Venezuela

La intentona apenas contó con el concurso de una veintena de soldados y a las pocas horas fue sofocada por el gobierno

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Alrededor de las 5:00 AM del domingo comenzaron a registrarse choques violentos en el cuartel de Paramacay que se saldaron con una persona fallecida y otra herida de gravedad por arma de fuego.

Una vez conocida la noticia del alzamiento, habitantes de Valencia salieron a la calle a manifestar su apoyo al golpe colocando barricadas por la calle, pero fueron rápidamente disueltos por los gases lacrimógenos de la policía.

Aparte de los militares acuartelados, se ha reportado la presencia de tres helicópteros sobre volando las instalaciones militares durante los enfrentamientos, uno de ellos propiedad de la Fuerza Armada Nacional.

Al final de la jornada, Nicolás Maduro en su programa de televisión dominical anunció que se habían registrado dos muertos («abatidos por fuego leal a la patria») y ocho detenidos, uno de ellos hospitalizado. La Fuerza Armada señaló también que «parte del grupo logró sustraer algunas armas y está bajo intensa búsqueda».

¿Dónde sucedió?

El conato de alzamiento aconteció en el fuerte de Paramacay, en la ciudad de Valencia, la tercera del país, perteneciente al estado de Carabobo, al norte del país. Se trata de la base militar más importante del grupo de blindados del Ejército venezolano.

Asimismo, medios venezolanos informaron de la colocación de controles militares en el Fuerte Tiuna (Caracas) tras conocerse lo que estaba sucediendo en Valencia.

¿Quién está detrás?

El vídeo hecho público por los sublevados muestra a 15 personas con uniforme militar y portando armas largas. El cabecilla del grupo dice ser Juan Carlos Caguaripano Scott, un antiguo capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada), que en 2014 hizo pública su oposición a la revolución bolivariana y sobre el que pesa una orden de busca y captura por otra intentona golpista.

Las Fuerzas Armadas venezolanas han informado que, entre los ocho detenidos, se contaban tres oficiales de tropa de bajo rango (un sargento de la reserva de paracaidistas, un teniente que desertó hace tres meses de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y un miembro de la Milicia Nacional Bolivariana) y cinco civiles.

Al poco de ser sofocado el alzamiento comenzaron las especulaciones sobre una mano oculta tras los sublevados. Un comunicado de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana asegura que « los sujetos capturados han confesado haber sido contratados en los estados Zulia, Lara y Yaracuy por activistas de la extrema derecha venezolana en conexión con gobiernos extranjeros». Por su parte, el general Jesús Suárez Chourio, jefe de las Fuerzas Armadas de Venezuela, declaró que el ataque fue «pagado por la derecha y sus colaboradores, pagado por el imperio norteamericano».

¿Por qué una intentona golpista?

En el comunicado leído por los militares explica que «esto no es un golpe de Estado. Esta es una reacción cívica y mi militar para restablecer el orden constitucional. Pero más aún, para salvar al país de la destrucción total, para detener los asesinatos de nuestros jóvenes y familiares». El objetivo confeso de los sublevados era «restablecer el orden constitucional» una vez liquidado el Parlamento mediante la nueva Asamblea Nacional Constituyente ideada por Maduro. La versión del oficialismo es bien distinta, y tanto las Fuerza Armada Nacional Bolivariana como Diosdado Cabello, hombre fuerte del régimen, tildaron los sucesos de «ataque terrorista».

Caguaripano, al que se le asocia con el ala más intransigente de la oposición, le ha pedido a los parlamentarios, de mayoría opositora, que den por concluidas las negociaciones con el régimen y «pasen por encima de las cúpulas corruptas que traicionan al pueblo». En la misma línea, ha advertido que aquellos cuarteles «donde se registre actividad hostil contra la población civil serán considerados objetivo militar y vamos contra ellos con todo el poder de fuego de nuestras fuerzas aliadas en todo el país».

La oposición ha aprovechado la coyuntura para llamar la atención sobre un presunto cisma en el seno de las fuerzas armadas y el malestar generado en el país por las políticas de Maduro. Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, ha llamado al gobierno a «una profunda reflexión, pues la Fuerza Armada es un ejemplo de un país que quiere un cambio». En el mismo sentido, Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento, cree que lo sucedido en el cuartel de Paracamay refleja la sensación de hartazgo de la sociedad venezolana.