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Los rebeldes rohingya rechazan la ayuda de Daesh y Al Qaida

Suu Kyi, líder de facto de Birmania, garantiza la ayuda humanitaria a los desplazados

Una familia rohingya huyendo a Bangladesh
Una familia rohingya huyendo a Bangladesh - AFP
AGENCIAS Rangún - Actualizado: Guardado en: Internacional

Los rebeldes musulmanes de la etnia rohingya -responsables de los ataques contra puestos militares birmanos a finales de agosto, que provocaron la represión y la huida en masa de centenares de miles de civiles hacia Bangladesh- anunciaron ayer que rechazan toda ayuda procedentes de organizaciones terroristas islámicas. «No tenemos ningún lazo con Al Qaida, Daesh o cualquier otro grupo terrorista internacional. Y no deseamos que ninguno de estos grupos se implique en el conflicto de Arakán (antiguo nombre del Estado Rajine)», escribió en Twitter el grupo secesionista rohingya conocido oor sus siglas ARSA.

Según SITE Intelligence Group, especializado en el seguimiento de los sitios islamistas en la web, Al Qaida pidió esta semana a todos los musulmanes del mundo que apoyaran «financiera y militarmente» la causa de los rohingya.

Como respuesta, ARSA pidió ayer a los «estados de la región que intercepten la entrada en el Estado Rajine de terroristas para que no agraven aún más la situación». El pasado domingo, los militantes de ARSA anunciaron el cese de los ataques a la policía y los militares birmanos para facilitar la llegada a la región de la ayuda humanitaria.

En este sentido, la Organización Internacional de las Migraciones afirmó ayer que hay que manejar el peor escenario en la crisis de los refugiados que llegan a Bangladesh: que todos los rohingyas huyan de Birmania. «Tenemos que estimar el peor escenario, que es que todos salgan», dijo en conferencia de prensa en Dacca el director de Operaciones y Emergencia de la OIM, Mohammed Abdiker Mohamud.

Oleada de refugiados

El responsable de la OIM señaló que se ha pedido «contención» a Birmania y espera una «solución política» lo antes posible, pero recordó que el volumen de gente que está llegando a Bangladesh es de entre 10.000 y 20.000 personas diarias. Mohamud reiteró su petición de ayuda a la comunidad internacional, añadiendo que hace unos días se hizo una solicitud de fondos de 77 millones de dólares cuando la cifra de rohingyas no llegaba aún a 300.000 y que hoy ya son 389.000.

«Queremos ver a la comunidad internacional venir rápido y muy rápido, no mañana, no pasado mañana, les pedimos (que estén) hoy», afirmó. Mohamud reconoció que, aunque esta crisis -la situación de los rohingyas en Birmania, que los considera apátridas- comenzó hace mucho tiempo, el éxodo de esta minoría musulmana ha tomado a todo el mundo por sorpresa. «Seamos sinceros, nadie esperaba que fuéramos a tener a 400.000 personas cruzando la frontera de Bangladesh, así que nadie estaba listo con comida o instalaciones de salud», dijo. Comparó la situación con la de Europa, donde hay «100.000 refugiados, que llegaron desde Libia en un año, y en Bangladesh se han producido casi 400.000 en dos semanas y media».

La última crisis de los rohingyas comenzó el pasado 25 de agosto tras un ataque insurgente contra objetivos policiales y militares que desató una operación del Ejército birmano en la que, según testigos, los soldados atacaron indiscriminadamente a la población civil y quemaron pueblos enteros. Las autoridades de Rangún aducen, sin embargo, que fueron los propios rohingyas los que quemaron sus casas antes de huir a Bangladesh.

Por otra parte, el líder de la mayoría en el Senado de Estados Unidos, el republicano Mitch McConnell, aseguró que ayer habló con la líder birmana, Aung San Suu Kyi, y que ésta le ha garantizado que su Gobierno trabajará para que la ayuda llegue a las personas afectadas por la escalada de violencia en Rajine. Según McConnell, Suu Kyi «coincidió en que es necesario un acceso inmediato y reforzado de la asistencia humanitaria», especialmente por parte de la Cruz Roja (CICR). «Expresó que estaba trabajando con este objetivo», ha añadido el senador en sede parlamentaria.

McConnell, que durante años ha mantenido una estrecha relacion con la Nobel de la Paz birmana, criticó una resolución presentada ante la Cámara Alta de Estados Unidos y que insta a Suu Kyi a adoptar medidas para proteger a la minoría rohingya.

La líder de facto del Gobierno de Birmania también habría prometido al líder republicano en el Senado norteamericano que revisaría las presuntas violaciones de Derechos Humanos cometidas en el estado de Rajine. Las organizaciones internacionales estiman que más de 400 personas han muerto desde un ataque insurgente del 25 de agosto.

McConnell ha justificado la postura de Suu Kyi, «extremadamente difícil», en su opinión, al tratarse de una civil que no tiene autoridad plena sobre las Fuerzas Armadas. El senador advirtió que debilitar su liderazgo podría terminar perjudicando la transición política.

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