QUINCE AÑOS DEL 11-S Obama reclama que el terrorismo no divida a una «América diversa»

Tres lustros después de los atentados los expertos creen que hay capacidad para derrotar a Daesh, pero no tienen un plan para el territorio que ocupan

Barack Obama guarda silencio en la ceremonia conmemorativa del 11-S, este domingo en el Pentágono
Barack Obama guarda silencio en la ceremonia conmemorativa del 11-S, este domingo en el Pentágono - AFP

«Nunca lo olvidaremos». Esta frase, citada por los numerosos líderes, como Barack Obama, Donald Trump y Hillary Clinton, y señalada con emotividad en cada rincón donde alguien tuvo que decir o escribir algo en memoria de las víctimas, resume el sentimiento de un país de luto por el 11-S. Quince años después del desgarrador ataque terrorista, Estados Unidos puede haber aprendido de sus errores y carencias ante el enemigo, probablemente es más seguro, pero también se muestra más dividido. Poco que ver con la unanimidad que generó inicialmente la brutal acometida de Al Qaida. Y la contienda electoral enfrenta aún más. En su último aniversario como presidente, Obama reclamó este domingo que el terrorismo «no enfrente y debilite a una América diversa». Es uno de los grandes retos.

Con una especial dedicatoria en los principales lugares donde el terrorismo sembró la muerte y la destrucción, la Zona Cero neoyorquina y el Pentágono, y con las banderas a media asta en todos sus edificios oficiales, Estados Unidos celebró una jornada de recogimiento y oración, pero también de debate político y de seguridad. Expertos y analistas se hicieron amplio hueco en las televisiones y periódicos.

Los exdirectores de la CIA David Petraeus y Leon Panetta coincidieron en un diagnóstico sobre las amenazas del país, con Daesh (ISIS) en el objetivo: Estados Unidos tiene toda la «capacidad» para derrotar a los terroristas. La cuestión para ambos está en que lo que llaman «sistema de apoyo», es decir, «qué se va a construir en esos países o territorios una vez que se haya derrotado a los terroristas». En el recuerdo, las guerras de Irak y Afganistán, que, más allá de versiones políticas enfrentadas, de poco sirvieron para frenar la ofensiva yihadista, si no contribuyeron a alimentarla.

«EE.UU. es hoy más seguro en su interior, pero menos que nunca en el exterior»

Para Richard Clarke, asesor antiterrorista de los presidentes Clinton, Bush y Obama, el balance ofrece dos caras: «Estados Unidos es hoy más seguro en su interior, pero menos que nunca en el exterior». Y lo argumenta asegurando que la amenaza «se ha extendido por el mundo como una metástasis. Hay 100.000 terroristas repartidos por distintos territorios de todo el mundo, el mayor número en los quince años».

El frente político, en especial el electoral, tomaba este domingo un respiro. Los dos candidatos, Donald Trump y Hillary Clinton, que no celebraron actos de campaña, coincidieron en el homenaje a las víctimas en la Zona Cero. Por una vez, pocas diferencias entre sí y con el presidente Obama: unidad, oración, homenaje a los héroes… Pero los mensajes de campaña siguen latentes. El candidato republicano, sin el apoyo de la mayor parte de su partido, ha reclamado en diversas ocasiones un cierre de fronteras para todos los musulmanes. Incluidos (o en especial) los refugiados sirios, que en número de 10.000 están empezando a llegar a suelo estadounidense, dentro del acuerdo con Naciones Unidas.

El presidente Obama volvió a incidir en su teoría de que, antes que contribuir a solucionar el problema, las soluciones radicales lo agravan. Y se erigió en defensor del respeto a la diversidad, que alberga también a los miles de musulmanes que viven en Estados Unidos: «Nuestra amalgama cultural no es una debilidad, es ahora y será siempre una de nuestras grandes fortalezas». Y remató: «Esta es la América que fue atacada aquella mañana de septiembre, y la América que debemos seguir manteniendo».

Boston y Orlando

En la memoria de Obama también se hallaban las víctimas de los atentados terroristas en suelo estadounidense posteriores al 11-S, que, sobre todo recientemente, han sido fuente de discrepancia entre republicanos y demócratas. Y citó expresamente Boston, San Bernardino y Orlando. En este punto, este domingo se reprodujo otra de las habituales diferencias, semántica, pero que encierra un trasfondo inequívoco.

En su comunicado oficial de campaña, Trump volvió a citar el «extremismo radical islamista» como fuente del terrorismo que ha perseguido al país durante estos años. Una expresión que Obama elude siempre citar, porque, como aclaró recientemente, «es sólo una cuestión política, pero que no mejora la estrategia para vencerles».

Con un estilo y un tono más fino que de costumbre, el magnate se refirió precisamente a que hace falta tomar decisiones para afrontar la amenaza terrorista: «Hoy es un día de tristeza y recuerdo, pero también de aportar soluciones». Y destacó «nuestro solemne deber en nombre de todos los caídos es trabajar juntos para mantener a nuestro pueblo seguro y a salvo de un enemigo que no pretende nada más que destruir nuestra forma de vivir».

En una declaración mucho más escueta, en su cuenta de Twitter, afirmaba: «Honremos las vidas y el tremendo espíritu de las víctimas y de quienes intervinieron».

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