Internacional

Acabar con el euro y ni un refugiado musulmán en Alemania: así es el programa de la ultraderecha

En la calle quieren más presencia policial y mejor equipada y en política exterior una reorientación de Alemania hacia la Rusia de Putin, un vecino con el que desean estrechar relaciones

Los líderes del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Joerg Meuthen (d) y Frauke Petry (c), y el candidato de la AfD a las regionales de Berlín, Georg Pazderski (i), ofrecen una rueda de prensa en Berlín
Los líderes del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Joerg Meuthen (d) y Frauke Petry (c), y el candidato de la AfD a las regionales de Berlín, Georg Pazderski (i), ofrecen una rueda de prensa en Berlín - EFE
Rosalía Sánchez Berlín - Actualizado: Guardado en:

La líder del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Frauke Petry, ha asegurado hoy que su formación seguirá cosechando éxitos en las próximas elecciones regionales, al nivel de las de Berlín-Brandemburgo en las que ha cosechado un 14,2%, y que obtendrá un «muy buen resultado» en las generales de otoño de 2017. Si eso ocurre, ¿Cuál es el programa político que este partido introducirá en el Bundestag?

La línea principal de su programa, votado el pasado mes de mayo en un alborotado congreso, reza: «el Islam no pertenece a Alemania». AfD no quiere que entre un solo refugiado musulmán más en el país y desea que los que ya han entrado sean repatriados cuando antes, aunque en ningún momento ha especificado cómo se realizaría esa masiva repatriación. Sí ha detallado un poco más la restricción drástica de las ayudas sociales a las que en su sistema ideal de inmigración accederían los ciudadanos extranjeros, incluidos los europeos. Y por encima de todo, AfD exige el final del espacio Schengen y el cierre de fronteras.

Otro de sus principales objetivos es la salida de Alemania del euro o la disolución de la moneda única. Ese fue, en realidad, el motivo de su fundación, como reacción a los rescates europeos. El copresidente del partido, Jörg Meuthen, aclara que «aceptaríamos un euro con economías parecidas a la alemana, como Holanda o Austria, pero en ningún caso con los países del sur de Europa, cuya cultura económica es muy distinta a la alemana». Retorna a un nacionalismo anti europeo que ya solamente evocaban en Alemania círculos abiertamente neonazis.

El programa incluye, además, volver a introducir el servicio militar obligatorio, intervención del Estado en la radio y televisión públicas. En la calle quieren más presencia policial y mejor equipada y en política exterior una reorientación de Alemania hacia la Rusia de Putin, un vecino con el que desean estrechar relaciones. Rechazan el Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE.UU. (TTIP) por considerar que viola los pactos tácitos con Moscú tras la caída del Muro de Berlín, cuya violación consideran la causa de conflictos como el de Ucrania.

En cuestión de impuestos, su programa es de corte socialista. Establecerían subidas para los más ricos y terminarían con las ayudas sociales denominadas Hartz IV, de unos 400 euros al mes, para sustituirlas por «trabajos ciudadanos» de 1.000 euros por 30 horas trabajadas, al tiempo que reducirían los programas de reinserción laboral. AfD pone en duda el cambio climático y reclama prolongar la vida de las centrales nucleares.

La formación rechaza además el pacifismo, el ecologismo y el feminismo, así como cualquier consideración a la corrección política, elementos todos ellos que lee como herencias indeseables del 68. Contempla también como feminismo rechazable la nueva política familiar de la CDU, contraria a la que imperó hasta la era de Helmut Kohl, cuando se consideraba a la mujer ante todo como ama de casa y se rechazaba la jornada completa en los colegios para facilitar su integración al mercado laboral.

En materia educativa, reclaman una menor presencia del periodo nazi en los libros escolares de Historia para eliminar «el culto a la culpa». AfD es contrario a la educación sexual en los colegios y a las clases de religión. En el congreso de mayo fue considerada una propuesta para la defensa de la familia como matrimonio de hombre y mujer que debe tener al menos tres hijos, pero finalmente no fue incluida.

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