Entrevista a José Antonio Gurpegui

«Lo que pretende ahora Trump con las deportaciones ya lo hizo Obama en cierta forma»

José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá de Henares, analiza las primeras propuestas del presidente electo sobre política migratoria y la población hispana en EE.UU.

Un grupo de personas se manifiesta contra la elección de Donald Trump en Los Ángeles
Un grupo de personas se manifiesta contra la elección de Donald Trump en Los Ángeles - EFE

La entrevista que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, concedió a la cadena de televisión «CBS» este domingo permitió conocer las primeras medidas que adoptará el futuro inquilino de la Casa Blanca cuando comience su Adminstración. Además de su decisión de renunciar al salario presidencial, el republicano también anunció su inteción de instigar futuras deportaciones masivas de inmigrantes ilegales: «Lo que vamos a hacer es coger a gente con pasado criminal, con antecedentes, miembros de bandas, narcotraficantes, probablemente dos millones, que podrían llegar hasta tres, que vamos a sacar del país o vamos a encarcelar», detalló.

José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá de Henares, analiza para ABC el origen y las posibilidades reales que tiene el magnate de llevar a cabo esta medida, además del origen de los flujos migratorios mexicanos hacia Estados Unidos y la lucha de la población hispana por su integración.

—¿A quiénes nos referemos exactamente con el término hispano? ¿Cuál es la diferencia con latino?

Los mexicanos son los que más utilizan la terminología, y dependiendo de ella quieren decir una cosa u otra. Actualmente se está imponiendo más el término latino que hispano, sobre todo en ámbitos universitarios de población mexicoamericana.

Entre los grupos más radicales, como entre los chicanos, el término hispano es muy conflictivo. Lo repudian porque denominarse así supone negar su sangre india. Sin embargo, entre la población cubana o puertorriqueña o en otros grupos menores utilizan el término latino e hispano indistintamente.

—¿Puede Trump realizar las deportaciones masivas que ha anunciado?

Probablemente pueda realizar las deportaciones de los 3 ó 3,5 millones de hispanos. Trump se está refiriendo a los hispanos que tienen algún tipo de antecedente legal. En cierta forma, esto ya lo ha hecho Obama. En los dos primeros años de su segunda legislatura [2012-2014], el número de deportaciones alcanzó los 2,5 millones de personas, hasta que se aprobaron las normativas de naturalización: si el hijo había nacido en EE.UU., no podía ser deportado.

En los dos últimos años de Obama los padres de un niño nacido en EE.UU. sí podían ser deportados, pero esa medida no se aplicó a rajatabla. Y las personas deportadas entonces no eran delincuentes, que es lo que está proponiendo Donald Trump.

—¿Cuáles son esos delitos?

El índice de conflictividad y apresamiento de hispanos en Estados Unidos está por encima del de la población afroamericana. El porcentaje de población hispana, que está en torno al 17 por ciento, no se corresponde con el porcentaje de hispanos apresados en cárceles norteamericanas, que está en torno al 40 por ciento. Los delitos que cometen tienen que ver con tráfico de drogas, asalto a la propiedad privada y homicidios.

[En 2014, había 55,3 millones de hispanos en Estados Unidos, un 17,3 por ciento de la población total. En 1980 solo suponían el 6,5 por ciento, alrededor de 14,8 millones, según datos publicados por «Pew Research Center»]

—¿Está vinculada la situación económica de la población hispana con esos altos índices de conflictivdad y apresamiento?

Los recursos económicos de los que dispone la población hispana crecen de año en año. Su renta per cápita aumenta exponencialmente, pero sigue siendo la menor frente a los otros grupos étnicos de Estados Unidos. Solo supera la de la población nativa americana, y está por debajo de la afroamericana. El abandono escolar de los hispanos también es muy superior al del resto de minorías. Los sociólogos consideran fundamental este factor para explicar los altos índices de delincuencia. La inclusión en «gangas» [pandillas] es muy superior entre los hispanos que en otros grupos.

—¿Cuál ha sido el apoyo de la población latina a Trump?

El porcentaje que se calcula es de entre el 25 y el 30 por ciento de apoyo latino a Trump, y viene de gente que ya está muy asentada en Estados Unidos, sobre todo de la población cubana. En Florida, el voto hispano le ha dado el triunfo a Donald Trump. Lo que ha ocurrido es que la abstención ha sido importante y han apoyado menos a Hillary Clinton que a Obama.

—¿Cómo se regula la situación de un inmigrantes sin papeles en Estados Unidos?

Se han aprobado leyes, y cada estado también puede regular la inmigación. Hay estados en los que los inmigrantes sin papeles no tienen derechos a algunos servicios sociales, y en otros sí. «La Migra» es la policía de inmigración, que sobre todo en Arizona, en Nuevo México, y en Texas son los que están al cargo.

Los datos de extradiciones hay que verlos con detalle, porque a veces una persona puede ser extraditada hasta cuatro veces el mismo año. Trump ha propuesto que a la segunda ocasión, esa persona pueda tener una pena de cinco años de cárcel.

—¿Entonces va a aplicar Trump políticas migratorias mucho más duras que las de sus antecedores en el cargo?

Indudablemente sí. Sobre el tema del muro, hay que decir que buena parte de la frontera ya está dividida con alambradas. A lo que realmente se refiere Trump es a construirlo en zonas donde no está, más en el este que en el oeste del país. La frontera de California y Arizona está llena de alambradas.

—¿Cuántas personas mueren intentando cruzarlo?

Eso es muy difícil de saber. Como con los datos de los que logran pasar. Pero las muertes son muchas veces a manos de los propios cárteles.

—¿Cuándo empiezan los grandes flujos migratorios de mexicanos hacia Estados Unidos?

Los mexicanos dicen que ellos no cruzan la frontera, sino que la frontera los cruza a ellos. La firma del tratado Guadalupe Hidalgo en 1848 pone fin a la guerra entre México y Estados Unidos. Entonces es cuando Estados Unidos se anexiona el suroeste.

Hasta comienzos de los años 20, la inmigración de mexicanos a Estados Unidos es muy baja. Cuando comienza es en los años 30. En los 60 se incrementa de forma exponencial. La primera oleada se inicia por la Revolución Mexicana, por temas políticos. En la década de los 70 y los 80 también por las dictaduras en Centroamérica y Sudamérica. Actualmente es sobre todo por motivos económicos.

—El siglo pasado, la población afroamericana emprendió una lucha por los derechos civiles. ¿Tendrá que lidiar una batalla similar la población hispana?

Ya surgió, sobre todo el movimiento del campesinado, con el Martin Luther King chicano, que era César Chávez. Ese movimiento originalmente empieza y se centra en los trabajadores del campo, en los braceros, durante la década de los años 50 y 60. A partir de ahí pasa a la universidad, y son los estudiantes de los años 60 y 70 quienes empiezan unas reivindicaciones que todavía siguen vigentes. En Nuevo México hubo otro líder, llamado Reies Tijerina.

—¿Algún partido político estadounidense ha tratado de incorporar esas reivindicaciones a su programa?

Es un movimiento que está fundamentalmente en la universidad, y que también está logrando que distintos políticos y la población hispana comiencen a tomar conciencia, presentándose a puestos de relevancia. Como Bill Richardson, que es gobernador de Nuevo México; Antonio Villaraigosa, el excalcalde de Los Ángeles, o Julián Castro, secretario de Vivienda con Obama.

—El pensador Guy Sorman ha afirmado en ABC que el voto a Trump ha sido una revancha del «varón blanco» estadounidense, que ha visto «desmoronarse su universo» con la «liberación de las mujeres, la discriminación positiva, la exaltación de la diversidad cultural y el lenguaje políticamente correcto».

Y así lo ha planteado el propio Trump, que ha sabido leer el descontento de los segmentos blancos de la población. El voto no era tanto pro Trump, sino anti Obama. Si vemos lo que ha pasado en su Administración, Obama ha favorecido a las minorías étnicas, a las mujeres en temas como el aborto, a colectivos de gays y lesbianas con el matrimonio homosexual, etc. Si pensamos en lo que ha hecho con la familia media americana, no hay nada. Es una mayoría silenciosa que hasta ahora no se había expresado de forma contundente.

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