Las últimas pruebas con misiles balísticos del régimen norcoreano han incrementado la presión internacional sobre Pyongyang
Las últimas pruebas con misiles balísticos del régimen norcoreano han incrementado la presión internacional sobre Pyongyang - AFP

La ONU presiona a Pyongyang con sanciones a la exportación

La resolución de EE.UU., China y Rusia reduce un tercio las ventas de Corea del Norte

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

La réplica de la comunidad internacional a los últimos desafíos del dictador norcoreano, Kim Jong-un, va a suponer un drástico freno a su economía. No es la primera vez que Pyongyang recibe sanciones que limitan su capacidad de obtener ingresos, desde que en 2006 emprendiera sus provocadoras pruebas de misiles, pero la resolución pactada por Estados Unidos, China y Rusia, que anoche se esperaba fuera aprobada en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, constituye una de las más contundentes. Su estricto cumplimiento supondría la reducción en un tercio de todas sus exportaciones, aproximadamente mil de un total de 3.000 millones de dólares al año. La iniciativa calma por ahora la frustración del presidente Trump, que ha aplazado su plan de emprender una ofensiva comercial contra Pekín, en respuesta por su nula colaboración para frenar al régimen de Corea del Norte.

Aunque hasta ahora los castigos internacionales no han detenido la carrera de Pyongyang por tener a tiro de misil el territorio estadounidense, que según los expertos le permitiría ya alcanzar Alaska (pendiente aún de lograr insertar cabezas nucleares), Washington logra con las nuevas sanciones una respuesta rápida a los últimos desafíos. Un mes después del último y exitoso lanzamiento de un ICBM (misil balístico intercontinental), el despliegue diplomático de Estados Unidos consigue el respaldo de China y Rusia. Aunque la Administración Trump no ha descartado ninguna de las opciones, incluida la intervención militar en defensa de sus aliados en la región, Corea del Sur y Japón, las sanciones de Naciones Unidas, lideradas por su embajadora en la ONU, Nikki Haley, permiten una primera respuesta política de alcance.

Mariscos, carbón y acero

El castigo económico aprobado por la ONU prohíbe a los demás países la importación de los principales productos que vende Corea del Norte en el exterior. Principalmente, los mariscos, que suponen 295 millones de dólares anuales, y el carbón, unos 251 millones. Se incluye también el veto al plomo y el acero minerales, otras de las fortalezas exportadoras del país asiático. No así la prohibición a las exportaciones de petróleo, que Pekín exigió que quedaran fuera de la resolución final presentada por Estados Unidos. Pero no son las únicas medidas de fuerza contra la economía norcoreana. Las sanciones prevén también el freno a la habitual contratación de trabajadores norcoreanos que llevan a cabo otros países, que constituye una fuente de ingresos añadida para el país, en forma de envío de moneda desde el exterior. Además, la iniciativa hace un llamamiento a la comunidad internacional para que renuncie a «proyectos conjuntos» con Corea del Norte.

La ofensiva diplomática de Estados Unidos intenta cubrir otro flanco que apunta al aislamiento de Corea del Norte como gran objetivo. Con la presencia del secretario de Estado, Rex Tillerson, el Fórum Regional Asiático, que agrupa a 27 países, ha condenado las pruebas de misiles del régimen de Kim Jong-un. Aunque su logro ha sido parcial, ya que la aspiración de Washington de que Corea del Norte fuera expulsado de la organización no se ha visto refrendada, a pesar de las presiones norteamericanas. «Las naciones asiáticas no están considerando esa opción, porque queremos que el diálogo con ese país será cara a cara», aseguró el ministro filipino de Exteriores, Robespierre Bolivar.