Masoud Barzani (derecha), en una imagen del pasado mes de septiembre
Masoud Barzani (derecha), en una imagen del pasado mes de septiembre - AFP

El presidente del Kurdistán cada vez más aislado como consecuencia del referéndum

Las autoridades de Bagdad han aprovechado la falta de respaldo internacional para lanzar una ofensiva y recuperar las tierras que los kurdos ocuparon en 2014

CORRESPONSAL EN JERUSALÉNActualizado:

El 25 de septiembre pasará a la historia de la región autónoma kurda (KRG) como el día en el que su presidente, Masoud Barzani, organizó un referéndum de independencia que obtuvo el 93% de apoyo entre la población, pero que ha terminado por alejar ese sueño. El fervor nacionalista ha dado paso a la estupefacción por el error de cálculo de un dirigente que lanzó la consulta con el único apoyo internacional de Israel y que tres semanas después no puede pedir ayuda para frenar la respuesta militar del Gobierno de Bagdad, que ya ha recuperado todos los territorios que tenía en disputa con la KRG, incluida la ciudad petrolera de Kirkuk.

Lo que Barzani presentó como «un primer paso hacia la independencia», ha logrado el efecto contrario y pérdidas como la de Kirkuk suponen un freno a cualquier aspiración independentista porque de sus campos petroleros salían 400.000 de los 650.000 barriles diarios de crudo que los kurdos exportaban hasta ahora. «Ha arruinado al país y ahora está desesperado, tanto políticamente como económicamente», piensa el analista Martin Jay, quien califica de «suicidio político» una consulta que llevará a los kurdos «al abismo», según su último artículo para Global Research.

Barzani, de 71 años, presidente de la región kurda desde 2005 y cuyo mandato expiró en 2015, ha desaparecido de escena desde la consulta. Cuando comenzó el avance de las tropas de Irak se limitó a culpar de «traición» al partido rival, la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK), pero tanto sus peshrmerga como los de la UPK dejaron sus posiciones sin ofrecer apenas resistencia. «El partido de Barzani (Partido Democrático del Kurdistán, PDK) está tan aislado como el propio Kurdistán en Irak, en la región y en el mundo», asegura el analista de Inside Iraqi Politics, Kirk Sowell, en declaraciones recogidas por la agencia AFP. Este aislamiento es la primera consecuencia de una consulta que enfrentó a Erbil con aliados tradicionales como Estados Unidos y Turquía, pero también con el vecino Irán, todos ellos opuestos a la división interna de Irak.

Las autoridades de Bagdad han aprovechado la falta de respaldo internacional para lanzar una ofensiva y recuperar las tierras que los kurdos ocuparon en 2014, cuando los peshmerga avanzaron para frenar al grupo yihadista Daesh. El Ejército iraquí abandonó sus posiciones y fueron los kurdos quienes detuvieron el avance yihadista en aquellas zonas que reclamaban como parte del Kurdistán histórico y que luego ocuparon militarmente.