Miembros de una familia huida de Mosul lava la ropa en el campo de refugiados de Majmur, en Irak REUTERS

La ONU se prepara para otra crisis de desplazados por enfrentarse a Daesh

Con apoyo de Estados Unidos y sus aliados, las fuerzas iraquíes avanzan hacia la ciudad, poblada por más de un millón de personas. Se especula con que el ataque final sobre ella podría ser simultáneo al de Raqqa, considerada la capital del califato terrorista.

Corresponsal en JerusalénActualizado:

Las fuerzas de seguridad iraquíes, con el respaldo de la alianza que lidera Estados Unidos, avanzan hacia Mosul y Naciones Unidas alerta del drama humanitario que provocará el asalto final a la capital del califato del grupo yihadista Daesh. Las autoridades de Bagdad quieren que el asalto se produzca antes de final de año —algunas fuentes militares afirman que podría producirse de forma simultánea al de Raqqa, bastión yihadista en Siria—, y por eso decidieron lanzarse a la liberación de Al Qayara. Esta ciudad de unos 70.000 habitantes se encuentra 60 kilómetros al sur de Mosul y es la última línea de defensa que les queda a los seguidores del califa Ibrahim. El avance de las fuerzas de Bagdad hacia la capital de EI está siendo lento, pero sólido. El mes pasado ya se hicieron con la estratégica base aérea de Al Qayara, y poco a poco se han dedicado a liberar aldeas próximas hasta tener cercada la ciudad.

Mosul cayó en manos de EI en junio de 2014, en el marco de una ofensiva global de este grupo yihadista en todo el país, que sorprendió a unas fuerzas de seguridad que huyeron de sus posiciones. El avance yihadista fue tan rápido como está siendo el descalabro del califato, que ya no cuenta con Tikrit, Ramadi o Faluya. Algo similar a lo que se ha producido en el lado sirio.

«Lo peor queda por venir», declaró el representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Irak, Bruno Geddo, en un comunicado. «Según nuestras previsiones, ello podría causar desplazamientos masivos a una escala inédita en el mundo desde hace muchos años». El organismo internacional calcula que alrededor de 1,2 millones de personas se podrían ver afectadas por la ofensiva militar sobre Mosul y comienza ya a preparase para ese momento en el que necesitará «mas terrenos y más financiación», según el portavoz del ACNUR en Ginebra, Adrian Edwards, para ayudar a los desplazados. Los planes pasan por ampliar algunos campamentos ya existentes y levantar otros nuevos.

Para hacer frente a esta nueva crisis que sufrirá Irak, ACNUR insiste en la necesidad de las donaciones ya que su presupuesto para los desplazados y refugiados iraquíes en la región, que se eleva a 584 millones de dólares para 2016, sólo está cubierto en un 38 por ciento en la actualidad.