El presidente polaco, Andrzej Duda, durante la conmemoración del 73 aniversario del Levantamiento de Varsovia
El presidente polaco, Andrzej Duda, durante la conmemoración del 73 aniversario del Levantamiento de Varsovia - EFE

Polonia estudia exigir nuevas reparaciones a Alemania por la II Guerra Mundial

Para los críticos, se trata de una cortina de humo con la que el gobierno polaco intenta eludir las fuertes críticas de Alemania y de la Unión Europea

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El partido gobernante en Polonia, la formación nacionalista Ley y Justicia, quiere que Berlín pague nuevas reparaciones por los daños causados por la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial, una reclamación que llevaba años olvidada y amenaza con enturbiar las relaciones polacogermanas.

La polémica cuestión no ha quedado solo en palabras, sino que la oficina legal del Parlamento polaco se ha puesto manos a la obra y ultima un informe para determinar si existe base jurídica para plantear a Alemania una solicitud de indemnización por los daños causados.

Aunque la exigencia no es nueva, días atrás el líder de Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, considerado como el hombre fuerte de Polonia en la sombra, aseguraba que el Gobierno polaco «se está preparando para una histórica contraofensiva», en relación a la exigencia de justicia histórica por la destrucción y el dolor sufridos por Polonia durante la II Guerra Mundial.

«Estamos hablando de sumas de dinero enormes, pero también del hecho de que Alemania asuma al fin su responsabilidad por la II Guerra Mundial después», dijo Kaczynski.

La demanda ha encontrado apoyo entre la cúpula de Ley y Justicia, y la semana pasada el ministro de Defensa, Antoni Macierewicz, afirmaba en el discurso conmemorativo del Alzamiento de Varsovia contra la ocupación nazi que los alemanes deben «pagar la terrible deuda que tienen con el pueblo polaco».

La exigencia de reparación llega cuando se cumplen 73 años del inicio del Levantamiento de Varsovia de 1944, un acto de heroísmo de la resistencia polaca contra los ocupantes nazis que dejó alrededor de 200.000 civiles muertos y la ciudad casi destruida. Quienes respaldan esta demanda recuerdan que Alemania terminó de pagar en 2010 las reparaciones por la I Guerra Mundial a Francia y Bélgica.

Sin embargo, y a diferencia de las gravosas reparaciones impuestas a Alemania en el tratado de Versalles de 1919, tras el final de la II Guerra Mundial los países vencedores decidieron exigir a Berlín condiciones menos onerosas, conscientes de que el malestar social causado por la crisis económica y el lastre de las indemnizaciones que generó la I Guerra Mundial fueron determinantes para el surgimiento y auge del nazismo. De hecho, en 1953 se acordó suspender las reparaciones por la II Guerra Mundial, aunque ese acuerdo se alcanzó sin contar con Polonia.

Presionada por Moscú, en los cincuenta el Gobierno comunista polaco decidió renunciar a su derecho a exigir más indemnizaciones a Alemania, aunque para gran parte de la sociedad polaca esa renuncia no es válida ya que se hizo por imposición de la Unión Soviética, que quería librar a la recién nacida República Democrática Alemana del yugo económico de las reparaciones por la guerra.

Posteriormente, y en un movimiento recíproco, Berlín decidió en 2004 que no apoyaría las demandas de indemnizaciones contra el Gobierno polaco presentadas por alemanes expulsados de Polonia tras la II Guerra Mundial, cuando se produjo un cambio de fronteras entre los dos países por la cual Alemania cedió territorios a Polonia y ésta, a su vez, entregó su franja oriental a la Unión Soviética.

Pero para los críticos, el hecho de que precisamente ahora los políticos de Ley y Justicia hayan revivido la vieja demanda de más reparaciones por la guerra busca realmente servir de cortina de humo ante las fuertes críticas de la Unión Europea y Alemania contra el Gobierno polaco por sus polémicas reformas, consideradas como una amenaza para los valores democráticos de este país centroeuropeo.

«Los hijos y los nietos de una generación de asesinos (en relación a Alemania) no son quienes para darnos lecciones de democracia», decía días atrás el diputado de Ley y Justicia Bartosz Kownacki, quien echaba así más leña al fuego a la difícil relación que mantienen Bruselas y Berlín con Varsovia desde la victoria en las elecciones de 2015 de Ley y Justicia.

Pero lo cierto es que volver a la vieja exigencia de indemnizaciones por guerra no es nada nuevo, y ya en 2007, cuando también gobernaba Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski (entonces primer ministro) exigía cambiar el sistema de votación de la UE para tener en cuenta a los seis millones de polacos que murieron en la II Guerra Mundial.

Polonia consideraba que si se cuentan los seis millones de polacos que murieron en esa guerra, provocada por Alemania, la población polaca ascendería hoy a 66 millones de habitantes y no a los 38 millones que el país tiene en la actualidad. De esta manera Varsovia esperaba salir compensada del reparto de votos que se incluyó en el nuevo tratado europeo, aunque finalmente la estrategia no le dio resultado.