Annette Schavan, exministra de Educación y Ciencia alemana, que dimitió por plagiar su tesis - REUTERS

Los políticos que sí dimitieron por irregularidades en sus currículos

Fueron varios los cargos alemanes que renunciaron a sus posiciones por mentir en su formación

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El «mastergate», como ya se conoce al caso de las supuestas irregularidades en el máster que tiene la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha dado pie a que se cuestione la formación de la que otros políticos presumen en sus currículums. Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del PP, se ha visto envuelto también en la polémica tras el anuncio por parte de la Universidad Rey Juan Carlos de que además del de Cifuentes, la institución está analizando otras de las titulaciones, entre las que se encuentra una del popular.

Desde que se publicó la información sobre la posibilidad de que Cristina Cifuentes no hubiera obtenido su título de máster de forma legítima, han sido muchas las voces de la oposición que han pedido su dimisión. La presidenta de la Comunidad de Madrid, sin embargo, ha defendido en todo momento que obtuvo su título de forma regular, y se ha negado —al menos hasta el momento— a dejar su cargo. Este caso se distancia de algunos ocurridos en otros países europeos, donde los políticos implicados sí renunciaron a sus cargos.

En 2011, en Alemania, el gobierno de Angela Merkel se quedó sin uno de sus pesos pesados por un caso similar. El ministro de Defensa alemán, Karl Theodor zu Guttenberg, fue acusado de copiar algunas partes de su tesis doctoral sin mencionar las fuentes. El responsable de Defensa pidió perdón al Parlamento y anunció que renunciaba a su título de doctorado, aunque en un principio no a su cargo, respaldado en todo momento por la canciller alemana.

Sin embargo, la polémica fue en aumento, con nuevas citas de la tesis plagiadas, hasta el punto que el profesor que tuteló su trabajo doctoral, el catedrático Peter Häberle, de la Universidad de Bayreuth, le retiró su apoyo y reconoció que la tesis del ministro estaba plagada de errores imperdonables. Finalmente, anunció su dimisión, asegurando que no podía asumir la responsabilidad de que las críticas hacia su persona pudieran perjudicar al área de Defensa.

Ese mismo año, la vicepresidenta del Parlamento Europeo Silvana Koch-Mehrin también se vio obligada a dejar su cargo tras revelarse que plagió su tesis. La comisión que analizaba el trabajo estableció que la política del Partido Liberal Alemán (FDP) copió en al menos 120 puntos del total de 80 páginas revisadas. La Universidad de Heidelberg le retiró el título de doctorado.

Pero Angela Merkel ha tenido que enfrentarse a casos similares relacionados con miembros de su Gobierno. Dos años más tarde de la renuncia de Guttenberg llegó la de su ministra de Educación y Ciencia, Annette Schavan, que también fue acusada de plagio en su tesis doctoral. Casi 35 años después de la elaboración de su trabajo «Persona y consciencia», el consejo académico de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Düsseldorf invalidó el título de la responsable de Educación al considerar probado que incluyó en el texto «de forma sistemática y premeditada» un trabajo intelectual que no era suyo.

«Con dolor de corazón he aceptado la dimisión de Annette Schavan, la más reconocida y prestigiosa ministra de Educación y Ciencia», fueron las palabras de Merkel para zanjar el escándalo de Schavan, que llevaba siete años en el cargo.

El caso más reciente en Alemania tuvo lugar en 2016, cuando la diputada del Partido Socialdemócrata (SPD) Petra Hinz presentó su dimisión —tras diez años como parlamentaria en el Bundestag— después de confesar que se inventó su currículum académico como jurista. Así, en lugar del Bachillerato y la preparación para la Universidad —tal como aseguraba en su currículum— la parlamentaria completó en 1983 los estudios de formación profesional. A mediados de los 90, trató, de cursar el Bachillerato, pero no lo logró por falta de tiempo.

Pero no solo Alemania ha vivido renuncias de algunos de sus cargos por escándalos relacionados con su formación. El presidente de Hungría, Pal Schmitt, anunció en abril de 2012 que presentaba su dimisión después de que la Universidad Smmelweiss de Budapest considerase que su tesis doctoral era un plagio y le retirase el título. En una escueta carta, Schmitt aseguró que tomaba la decisión «por el interés de Hungría y de la unidad nacional».