Internacional

Patrick Cockburn: «Daesh se ha aprovechado de que sus enemigos se odian entre sí»

El corresponsal de guerra irlandés repasa en su libro «La era de la yihad» décadas de conflictos sectarios en Oriente Próximo y el ascenso del grupo yihadista

El periodista Patrick Cockburn, durante la entrevista en la Casa Árabe, en Madrid
El periodista Patrick Cockburn, durante la entrevista en la Casa Árabe, en Madrid - MAYA BALANYA

Patrick Cockburn (Irlanda, 1950) ha pasado las últimas cuatro décadas cubriendo conflictos en Oriente Próximo. Esto le ha dado una privilegiada visión global de los entresijos geopolíticos en la zona, desde la guerra civil en Siria, a la crisis permanente en Irak, sin olvidar el fenómeno que en apenas dos años se ha consolidado y provocado el terror en todo el mundo: Daesh.

Portada del libro
Portada del libro

Corresponsal de guerra para Financial Times y The Independent, Cockburn ha publicado cuatro libros sobre la historia reciente de Irak: «The Occupation» (2006), nominado para los National Book Critics Circle en la categoría de no ficción; «Saddam Hussein: An American Obsession» (2006), escrito con su hermano Andrew Cockburn; «Muqtada al-Sadr and the Fall of Iraq» (2008), y más recientemente «The Rise of Islamic State» (2015). Ahora, acaba de publicar en España «La era de la yihad. El Estado Islámico y la guerra por Oriente Próximo» (Editorial Capitán Swing), en el que recopila artículos que abordan los sucesos de la última década y media en países como Afganistán, Irak, Siria, Yemen y Libia, y en los que se hace eco de lo que realmente significó la Primavera Árabe y sus consecuencias. En ellos intercala tanto un análisis político de la situación, como historias humanas de las víctimas de estos conflictos -la población civil- recogidas de primera mano.

Cockburn ha presentado estos días el volumen en Barcelona y en Madrid (Cása Árabe). Su visita a nuestro país ha coincidido con la gran ofensiva del Ejértico iraquí sobre la ciudad de Mosul, cuya conquista en junio de 2014 por parte de los yihadistas supuso un salto cualitativo en la consolidación de Daesh en Irak; y su pérdida significaría un duro golpe para su territorio y, sobre todo, para su propaganda y su moral. Ante el optimismo iraquí y su rápido avance, el líder de Daesh, Abú Bakr al Bagdadi, ha querido arengar esta misma semana a los yihadistas, en una de sus escasas apariciones, asegurándoles que Daesh saldrá victorioso de esta ofensiva.

-¿Cree que la toma de Mosul es inminente o que llevará tiempo reconquistar la ciudad?

–Estoy seguro de que a largo plazo será recuperada, porque las fuerzas que están luchando por retomarla son mucho mayores que el número de yihadistas de Daesh que la defienden. Pero es improbable que suceda pronto, porque no creo que Daesh abandone Mosul. Y la razón es porque cuando los yihadistas capturaron la ciudad en 2014, supuso una gran victoria en el mapa internacional, que interpretaron como una señal de Dios, pues ellos tan solo eran unos miles de milicianos frente a decenas de miles de soldados del Ejército iraquí. De ahí que no crea que ahora la vayan a abandonar. Por otra parte, en las filas de Daesh hay bastantes milicianos con una formación seria, aunque no sean racionales ya que son fanáticos. No creo que dejen las armas y abandonen la lucha. Seguirán.

«Ahora el Ejército iraquí es un poco má fuerte, pero no es capaz de vencer a Daesh sin el apoyo aéreo de Occidente»

Hace algo más de dos años, los yihadistas se enfrentaron entonces contra un Ejército iraquí fuertemente tocado física y moralmente por la corrupción de sus superiores, que, según testimonios de algunos de los soldados, se vieron obligados a cumplir la orden de abandonar la ofensiva contra Mosul, dejando la ciudad en manos de Daesh. Algo de lo que se responsabilizó después a su presidente Nuri al-Maliki, que sería sustituido tres meses después por Haider al-Abadi. «Es cierto que ahora el Ejército iraquí es un poco más fuerte que entonces, pero no creo que sea capaz todavía de ganar a Daesh sin el apoyo de la fuerza aérea occidental. Es cierto que los kurdos están preparados, pero tanto Irak como en Siria es importante la presencia de las fuerzas aéreas, ya sean de EE.UU., europea o rusa», señala Cockburn.

-Aunque se logre recuperar Mosul, en Irak, y el bastión de Daesh en Siria, la ciudad de Raqqa, estas victorias no acabarán con los yihadistas. ¿Qué factores tienen que darse para que dejen las armas?

-La dificultad está en que toda la gente que está luchando contra Daesh está completamente desunida –miembros del Ejército iraquí, los kurdos perhmergas, paramilitares chíes, las fuerzas turcas que se han incorporado...–. Todos ellos se odian mutuamente, tanto como odian a Daesh. Algo que este aprovecha en su favor: la desunión de sus enemigos.

En cuanto si va ser posible acabar con Daesh a corto plazo, Cockburn considera que si bien ha perdido mucho territorio en los últimos meses y tiene muchos enemigos, «pero muy divididos», no cree que sean completamente derrotados, «aunque sí van a ser más débiles».

La guerra civil en Siria

El periodista irlandés ha defendido a través de sus artículos que no será posible terminar con este grupo terrorista mientras no se logre acabar con la guerra civil en Siria, para lo que, en su opinión, debería alcanzarse un acuerdo, cada vez más improbable, entre Estados Unidos y Rusia (este país acaba de aplazar de nuevo las negociaciones sine die). «Es cierto que en esta situación es más difícil lograrlo, y mientras no se alcanza un acuerdo el conflicto continuará; pero por otra parte Daesh se está debilitando en Siria: perdió Palmira y ha perdido terreno en el norte de Alepo. No creo que haya una derrota completa, pero sí que se están debilitando».

«La mejor oportunidad para terminar la guerra en Siria fue hace un par de meses, cuando EE.UU. y Rusia acordaron un alto el fuego, que después no funcionó»

Después de casi seis años de guerra, y varios intentos de negociación infructuosa, para Cockburn «la mejor oportunidad [para acabar con ella] fue hace un par de meses, cuando EE.UU. y Rusia acordaron un alto el fuego, que después no funcionó. Ambos tienen grandes planes en el conflicto, e intereses diferentes: uno quiere contar con Bashar al Assad, y el otro lo quiere fuera... El problema de la crisis en Siria es que está formada seis o siete crisis diferentes, que hay que abordar simultáneamente, algo extraordinariamente difícil de hacer porque hay muchos actores que forman parte del tablero: Arabia Saudí, Turquía, Irán, Rusia, EE.UU.... Y todos tienen diferentes intereses y diferentes agendas».

Sobre la salida o no del poder de Al Assad, el periodista no se atreve a hablar de lo que puede o no suceder en el futuro, sino de la situación «real» que existe actualmente en el país. «Desde 2012, para mí fue obvio que se iba a quedar. Era algo evidente. Al Assad controla 14 capitales de provinicia en Siria. Es improbable que vaya lograr el apoyo de EE.UU., pero tampoco que vaya a caer como Gadafi porque además cuenta con el apoyo de Rusia».

El futuro de Irak

En «La era de la Yihad», Cockburn aborda la ocupación, en 2003, de Irak tras la caída de Sadam Husein, un país que lleva encandenando guerras y conflictos durante las últimas tres décadas, detonados principalmente por los enfrentamientos sectarios entre chiíes y suníes.

¿Cree que algún día Irak encontrará estabilidad y logrará tener, por fin, un gobierno inclusivo para todas las etnias y religiones?

-No creo que la situación vaya a cambiar mucho. Lo que la gente necesita son los ingresos que recibe el país por el petróleo (cien mil millones de dólares a año). Este es un punto que les une, pero su mayor debilidad son sus diferencias étnicas y sectarias entre kurdos y árabes. Los suníes representan un 20% de la población, frente al 60% los chíes y el resto, otro 20%, son kurdos. Puede que en el futuro se alcance algún tipo de acuerdo, pero no un acuerdo total. Después de la caída de Mosul en 2014, los kurdos se expandieron y conquistaron lo que se llama territorios en disputa. El control que tenía era del 40% en Irak, algo que Bagdad quiere revertir. Hay muchos temas importantes que dividen al país, pero no creo que se vaya a separar. Esta situación, insatisfactoria para todos, continuará durante mucho tiempo.

Cockburn retrata una realidad terriblemente dramática en un país, Irak, «dividido por la guerra, por los asesinatos... Hay tal grado de odio que es muy difíl que la gente pueda llegar a unirse». Y, subraya, que la mayor aspiración, hoy por hoy, «es que no luchen entre ellos. Eso sí es algo que creo puede suceder, pero una vez que Daesh sea vencido, lo que también significaría una gran derrota para los suníes», y los debilitaría aún más en su posición en el país. Aún así, cree que la conquista de Mosul «sería una gran victoria para el Gobierno de Bagdad y para los kurdos». y con ella se abriría «una era en Irak donde la situación sería más pacífica».

Más ataques terroristas

El periodista irlandés matiza, sin embargo, que tras esta victoria en Mosul «Daesh no va a desparecer sin más. Incluso sin pierde esta ciudad, ellos permanecerán. Lo que pierdan en el campo de batalla lo compensará con ataques terroristas, tanto en países extranjeros como en Irak».

«Lo que pierda Daesh en el campo de batalla, lo compensará con ataques terroristas»

En su libro, Patrick Cockburn además de abordar el Daesh, aborda el desarrollo de un fenómerno, el yihadismo, que lleva décadas golpeando Oriente Próximo. Un ascenso que fue provocado por dos acontecimientos importantes: «la intervención de los rusos en Afganistán; y la revolución iraní. Ambos tendieron a radicalizar las diferencias religiosas». A lo que añade que «el yihadismo suní ha surgido del Whabismo de Arabía Saudí. El wahabismo saudí se ha apropiado del islam suní a través de su apoyo con el dinero del petróleo», señala. En el mundo hay 1.500 de creyentes musulmanes, de los que casi el 90% son suníes. «El yihadismo sale de ahí». Otro de los factores que considera ha radicalizado este fenómeno ha sido que «tanto el nacionalismo como el socialismo han dejado de ser un vehículo de protesta».

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