El candidato socialista a la alcaldía de Lisboa, Fernando Medina, este domingo al llegar a la sede de su partido
El candidato socialista a la alcaldía de Lisboa, Fernando Medina, este domingo al llegar a la sede de su partido - Reuters

Passos Coelho, contra las cuerdas tras la debacle de los conservadores en las elecciones municipales de Portugal

El partido del primer ministro Costa retiene la Alcaldía de Lisboa y en Oporto renueva su mandato el independiente Rui Moreira

Actualizado:

Las elecciones municipales de Portugal de este domingo arrojan una verdadera debacle de los conservadores encabezados por Pedro Passos Coelho, de acuerdo con los resultados oficiales. Las dos principales batallas, las de Lisboa y Oporto, tuvieron como ganadores al socialista Fernando Medina en la capital y al independiente Rui Moreira en la segunda ciudad del país vecino.

Y lo que es más importante: la traslación nacional de los resultados está muy clara, con el PSD agonizando para desesperación del ex primer ministro, incapaz de frenar la sangría de votos de una formación que se ha devaluado desde que el socialismo la desbancó del poder a través de una moción de censura a finales de 2015.

Crece la presión en sus filas para que dimita Passos Coelho, pese a que el coordinador del partido para estas elecciones, Carlos Carreiras, le exculpó en sus primeras declaraciones: «Que yo sepa, Passos no concurría para ninguna Alcaldía».

De forma mucho más beligerante se posicionó uno de los pesos pesados de la formación conservadora, la exministra Manuela Ferreira Leite: «Passos ya no tiene condiciones para liderar el PSD». En el mismo sentido, el expresidente de las asambleas municipales de Lisboa por parte de los conservadores, Mauro Xavier, no desaprovechó la oportunidad de recordar que él dimitió del cargo cuando eligieron a Teresa Leal Coelho como candidata, en lugar de a él. «Ahora le pido responsabilidades al presidente del partido», sentenció.

Los socialistas consiguen 157 de los 308 municipios, mientras que el PSD gobernará en 78 ayuntamientos

El alcalde de Lisboa se mostraba ansioso por disfrutar de su segundo mandato consecutivo, especialmente porque el primero solo fue posible gracias al salto de su antecesor, António Costa, al cargo de primer ministro. El Partido Socialista obtuvo el 39,07% de los votos, mientras que el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha) logró el 27,88%. Los socialistas consiguen 157 de los 308 municipios, mientras que el PSD gobernará en 78 ayuntamientos. El PSD aliado con el CDS-PP han triunfado en un centenar de alcaldías

Esta circunstancia significa que Medina se consagra por primera vez con el voto directo de los ciudadanos, toda vez que hasta ahora solo había accedido a la cúpula del Consistorio por designación interna del Partido Socialista.

Su satisfacción era enorme, como no podía ser de otra manera, sobre todo porque los sufridos lisboetas parecen haberse olvidado del calvario de decenas de obras a la vez al que los ha sometido en los dos últimos años.

¿Era necesario abrir zanjas al mismo tiempo en todo Lisboa? Las protestas de los vecinos parecían augurar que no, pero al final esta circunstancia tampoco se ha revelado como determinante. Ni el hecho de que el sistema de transporte bate marcas de ineficiencia y exasperación.

Da la impresión de que ha sido la inercia nacional de los buenos datos macroeconómicos la que ha tirado hacia adelante del Partido Socialista en Lisboa, unido al hecho de que la capital se ha afianzado como un sólido baluarte de semejante signo político.

En segundo lugar, ha quedado la candidata del CDS, Assunçao Cristas, lo que no hace sino confirmar la profunda división creada en el ámbito de la derecha, en vista de que los anteriores aliados de los conservadores se han transmutado en sus rivales más directos.

El cuarto lugar

Más aún. El éxito de esta candidata sustentada por los círculos de empresarios ha desplazado a Teresa Leal Coelho, del PSD, hacia el peor escenario que podía imaginar su «patrón», Passos Coelho: el cuarto lugar.

Ahí es nada que incluso el comunista Joao Ferreira, original en su propuesta estética al aparecer encorbatado en los carteles electorales, superase a Doña Teresa, impotente de cara a plantarse ante la gente como una alternativa creíble.

En cuanto a Oporto, se confirmó también el favoritismo del independiente Rui Moreira. Muchos no le auguraban unos buenos comicios municipales desde que renunció al apoyo socialista, del que disfrutó durante sus primeros cuatro años de mandato.

Pero él ha calibrado sus fuerzas y el contexto le ha dado la razón. No solo dejó atrás a sus anteriores aliados del Partido Socialista, sino que los obligó a recurrir al «fondo de armario» si querían plantar cara con garantías y en un tiempo de preparación récord.

Manuel Pizarro ha mantenido el tipo, pero no ha sido suficiente frente a la enorme popularidad de Moreira, quien ha sabido evidenciar su cercanía a los ciudadanos de Oporto en un momento en que la ciudad vive una auténtica eclosión, como demuestra un simple paseo por la Ribeira y el emblemático Puente D. Luis I.

Y, sí, también se ha hecho realidad el descalabro de los conservadores en ese bastión. Su candidato, Álvaro Almeida, apenas ha conseguido abrirse un mínimo hueco, entre otras razones por su falta de carisma.

La abstención fue la gran derrotada de la jornada en Portugal, mientras las noticias lejanas sobre Cataluña mantenía la atención de los ciudadanos en espera de los sondeos a pie de urna y, sobre todo, de los resultados.

Y es que bajar del 50 por ciento es todo un logro, si tenemos en cuenta que el tiempo veraniego invitaba más a ir a la playa que a depositar los sufragios y que, para colmo, se disputaba uno de los partidos de fútbol más esperados de la temporada al otro lado de la frontera: el Sporting donde despuntó Cristiano Ronaldo contra el Oporto de Íker Casillas. Todo un síntoma de la rivalidad entre las dos principales ciudades del país, que sin embargo no se plasma en ninguna tensión nacionalista.