Internacional

El Parlamento de Tailandia comienza el proceso para proclamar Rey al Príncipe Vajiralongkorn

El heredero tendrá que aceptar la invitación de la Asamblea para la proclamación real

El Parlamento, durante la sesión especial celebrada este martes en Bangkok, Tailandia
El Parlamento, durante la sesión especial celebrada este martes en Bangkok, Tailandia - EFE

El Parlamento de Tailandia ha invitado este martes al Príncipe Maha Vajiralongkorn a ascender al trono como nuevo Rey, tras la muerte de su padre, Bhumibol Adulyadej, el pasado 13 de octubre.

De acuerdo con el procedimiento, el Príncipe tendrá que aceptar la invitación de la Asamblea para la proclamación real. «Esperamos una audiencia (con Vajiralongkorn) en uno o dos días», aseguró el ministro de Defensa, Prawit Wongsuwan.

Al poco de conocerse la muerte del Rey Adulyadej, el primer ministro tailandés, Prayuth Chan-ocha, reconocía que el Príncipe heredero había pedido tiempo en su coronación para acompañar en el duelo al pueblo tailandés.

Su misión es continuar el legado de afecto popular de su padre

«Vamos a esperar el momento adecuado», reconocía entonces Prayuth. En este sentido, Vajiralongkorn (64 años), quien ha pasado mucho de su tiempo en el extranjero, tiene la misión de continuar el legado de afecto popular de su padre, figura reverenciada casi de forma absoluta por la nación.

La participación directa de Adulyadej en la resolución de cierto número de crisis ha sido determinante para el beneplácito popular. A ello se unen las leyes de «lesa majestad», que castigan cualquier crítica a la Monarquía con hasta 15 años de prisión.

Es el caso conocido como «mayo sangriento de 1992». Entonces, durante los violentos enfrentamientos entre simpatizantes del general golpista Suchinda Kraprayoon y el líder de las protestas, el general retirado Chamlong Srimuang, el monarca hizo un llamamiento público al fin de los combates.

Golpe de efecto

Las imágenes televisivas del 20 de mayo de 1992, con ambos líderes políticos arrodillados ante el Rey Adulyadej, fueron un decisivo golpe de efecto para el fin de los enfrentamientos.

«La nación es de todos, no de una o dos personas específicas. Los problemas existen porque no hablamos los unos con los otros y los resolvemos de forma conjunta. Los problemas surgen de la “sed de sangre”», apeló el monarca a ambos líderes.

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