Internacional

El Papa recibe a Staffan de Mistura y apoya el esfuerzo de la ONU en Siria

El Santo Padre denuncia que ante el enviado de la ONU al país que «en Alepo los niños beben agua contaminada» y se ha llegado a «destruir por destruir»

El Papa, durante una audiencia en el Vaticano
El Papa, durante una audiencia en el Vaticano - AFP

Al tiempo que agradecía la presencia en el Vaticano del enviado especial para Siria, Staffan de Mistura, el Papa Francisco ha manifestado su apoyo «a todas las instancias internacionales, especialmente Naciones Unidas, por el trabajo de mediación ante diversos gobiernos para poner fin al conflicto».

En la audiencia a cuarenta organizaciones humanitarias católicas que trabajan en Siria e Irak, el Papa ha denunciado «la lógica de las armas» y los «intereses oscuros» que «continúan destruyendo esos países» y han provocado el mayor número de refugiados en toda la historia.

El Santo Padre ha manifestado su horror por las matanzas en Alepo, donde los niños no solo mueren bajo las bombas sino que «tienen que beber agua contaminada».

Ante el enviado especial para Siria, Staffan de Mistura, Francisco ha denunciado que «la espiral de prepotencia y de inercia no da respiro» y lleva a «atenazar las conciencias y voluntades» llegando a extremos como «el reciente ataque contra un convoy humanitario de Naciones Unidas».

Sin nombrar explícitamente a los gobiernos responsables, como es uso diplomático del Vaticano, pero con enorme tristeza, el Papa ha lamentado que se ha llegado a una tremenda maldad: «Destruir por destruir».

Al mismo tiempo, ha asegurado que no se va a cansar «de pedir a la comunidad internacional un esfuerzo renovado y mayor para alcanzar la paz en todo Oriente Medio, y de pedir que no miren hacia otra parte», ante lo que está sucediendo.

Después de la audiencia con el Papa, Staffan de Mistura y los responsables de las cuarenta organizaciones humanitarias católicas —que han ayudado en 2015 a un total de nueve millones de personas distribuyendo recursos por valor de 207 millones de dólares—, se han desplazado a un lugar cercano para mantener reuniones de trabajo sobre el mejor modo de paliar el desastre.

El diplomático de Naciones Unidas y las organizaciones caritativas son los elementos que aportan rasgos de humanidad en medio de acciones militares que Ban Ki-moon ha calificado ya abiertamente de «crímenes de guerra».

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