Décimo aniversario «No olviden a Anna Politkóvskaya», la periodista incómoda asesinada en el cumpleaños de Putin

Se cumplen diez años de la muerte de la periodista rusa que investigó los abusos en Chechenia y que murió en el portal de su casa. La Justicia rusa ha cerrado el caso sin dar a conocer quién ordenó su muerte

Furgonetas con el rostro de la reportera asesinada circulando por Moscú
Furgonetas con el rostro de la reportera asesinada circulando por Moscú - AFP

No sólo Vladimir Putin cumple hoy años (64). Este viernes también se conmemora en Rusia el décimo aniversario del asesinato de la periodista de «Nóvaya Gazeta» Anna Politkóvskaya, uno de los golpes más duros sufridos por la prensa libre de la historia reciente del país. «Exijo que encuentren a quien mandó matar a mi madre», ha pedido su hijo Iliá Politkovski en un vídeo grabado por el periódico donde trabajaba la reportera hasta el día de su muerte.

Periodistas, diplomáticos y activistas locales por la verdad sobre su caso se han reunido este viernes para recordar la figura de la periodista rusa y exigir a las autoridades encontrar a los que idearon y pidieron su muerte. Los años previos al crimen, Politkóvskaya publicó una serie de artículos muy críticos sobre los abusos del Ejército ruso en Chechenia. Incluso, como recoge Efe, días antes de su muerte definió al líder checheno Ramzan Kadirov como el «Stalin de nuestros tiempos».

«Se temía que algo le iba a ocurrir por haber sido muy crítica con las políticas de Putin y sobre el conflicto en Chechenia», señala a ABC la periodista rusa Olga Syrova, que trabaja ahora como freelance y para la agencia alemana de noticias DPA. «Una de las razones por las que me mudé a Alemania fue que no podía seguir trabajando como periodista en mi país. Yo trabajaba para la radio estatal y nos decían a menudo cómo debíamos cubrir un tema u otro. Un colega tuvo que dejar el trabajo porque a nadie le gustaba su manera hacer periodismo de investigación», agrega.

En junio de 2014, la Justicia rusa condenó a cinco chechenos a distintas penas de prisión, incluidas dos cadenas perpetuas, acusados de organizar, preparar y ejecutar el asesinato de Politkóvskaya en el portal de su casa. «Nunca hemos tenido dudas sobre quienes la mataron, aunque se haya encarcelado a algunas personas por ser presuntamente sus asesinos. Que ocurriera justo en el día de cumpleaños de Putin, ha llevado a que muchos crean que su muerte fuera un regalo de Ramzan Kadyrov», dice Syrova.

Rusia ocupa el puesto 148 -de 180 países- en la Clasificación Mundial 2016 de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras. «La presión sobre los medios de comunicación independientes se ha intensificado desde que Vladimir Putin regresó al Kremlin, en 2012: leyes liberticidas, asfixia, control de las publicaciones de referencia, bloqueos de sitios informativos», describe el informe de la ONG.

Más autocensura para «sobrevivir»

La muerte de la reportera no fue ni la primera ni tampoco ha sido la última de este tipo. «Esto confirmó los peores temores de la deriva política de Putin. No era la primera periodista que moría en extrañas circunstancias no resueltas. Por la manera que atrajo la atención, fue en un momento en que se puso el foco en ese crimen desde el ámbito político y en la respuesta poco contundente de las autoridades. Se demostró que quienes desafiaron la censura no contaban con las garantías necesarias para realizar su trabajo», apunta Rubén Ruiz, investigador de City University London y coordinador del libro «Ucrania: de la revolución del Maidán a la guerra del Donbass».

El asesinato de la reportera reforzó la autocensura de los periodistas y medios. «Más nos valía evitar la cobertura de ciertos temas», según cuenta Syrova. «Sigue habiendo varios medios y periodistas muy valientes. El problema fundamental es que ha aumentado la autocensura a lo largo de estos años de Putin en el poder. Además, se ha incrementado la concentración de medios en muy pocas manos», señala el investigador español. Para Sergio Príncipe, periodista y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, «aún quedan elementos que reivindican otros modos de hacer y otros discursos, como el propio Novaya Gazeta donde Politkóvskaya escribía, pero estos tienen difícil llegar a ser influyentes para la mayoría de la opinión pública informada rusa». Añade que, como muchos profesionales denuncian, «la maquinaria gubernamental no deja de filtrar informaciones que no son ciertas como herramienta de intoxicación y propaganda».

Sin embargo, su perfil politico también genera cierta controversia en Rusia. Politkovskaya, dice Príncipe, tenía contactos y se movía en un mundo en el que ciertos intelectuales, otros periodistas, escritores, por ejemplo Eduard Limónov, manifestaban la idea común de enfrentarse Putin y su modelo político, «aunque luego todo este grupo proyectara planteamientos políticos no siempre compatibles».

«No se atreva a decir que el crimer está resuelto»

La Unión Europea (UE) ha pedido este viernes justicia por el asesinato. «Como hemos insistido durante la última década, los que ordenaron esta muerte deben ser llevados ante los tribunales», ha declarado este en un comunicado el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., John Kirby, ha instado al Gobierno ruso a llevar a juicio a quienes dieron la orden de matar a la reportera. En la misma declaración, Kirby ha denunciado los peligros a los que se enfrentan otros muchos periodistas que informan sobre «los casos de corrupción, el abuso de poder y la violación de derechos humanos» en el Cáucaso Norte.

Dos camionetas han circulado este viernes por Moscú con la foto de la periodista para no olvidar su muerte. «¡No se atreva a decir que el asesinato ha sido esclarecido!», señala en su columna Serguéi Sokolov, el subdirector de Nóvaya Gazeta, el periódico más crítico con el régimen. «Los periodistas nos preguntan, ¿qué sentimos el 7 de octubre? Respondo: ira», agregó Sokolov, según recoge Efe, aludiendo a la orden del Ministerio de Justicia de dar carpetazo al caso.

La televisión estatal no ha mencionado este viernes nada acerca del décimo aniversario de la muerte de Politkóvskaya, según Syrova . Pero la lucha contra el olvido sigue enraizada entre la sociedad civil. «He leído hoy un artículo en Radio Libertad donde se apuntaba que son muchos los que todavía piden una investigación que pueda conducir a los verdaderos asesinos de la periodista. Pero solo el 12% cree que esto vaya a pasar, según el Instituto Sociológico Levada Center», añade. Otras encuestas apuntan a que un 17% de los rusos piensa que los servicios secretos del país estuvieron implicados en su asesinato.

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