Internacional

No me llames Kirchner

El Gobierno de Macri tiene en cartera un proyecto de ley, con efecto retroactivo, que prohibe bautizar espacios y monumentos públicos con nombres de presidentes que no lleven muertos más de veinte ó treinta años

No me llames Kirchner
CARMEN DE CARLOS Corresponsal En Buenos Aires - Actualizado: Guardado en:

Habría que sugerir al libro Guinnes que revise el número exacto de espacios bautizados con el nombre de un expresidente en el mundo. Si lo hiciera ahora, posiblemente, para los argentinos no sería una sorpresa que el de Néstor Kirchner batiera todos los récords. Si lo intenta dentro de unos meses, quizás, el resultado sea totalmente diferente ya que el Gobierno de Mauricio Macri tiene en cartera un proyecto de ley, con efecto retroactivo, que prohibe bautizar espacios y monumentos públicos con nombres de presidentes que no lleven muertos más de veinte ó treinta años.

En total, supera con creces el millar de calles, estatuas, colegios, gimnasios, piscinas, canódromos, autobuses de línea, barrios e incluso figura en la lista, una comisaría «Néstor Kirchner». La abundancia de «Kirchner» en Argentina es de tal envergadura que el blog “Ponele Néstor a todo”, del periodista del diario Clarín Leonardo Mindez, sigue recibiendo imágenes de nuevos lugares que llevan el nombre y apellido de un hombre que únicamente estuvo cuatro años en la Presidencia y digamos que su legado no pasará a la historia por ser ejemplar.

Mauricio Macri está dispuesto a terminar con este paisaje argentino marcado por Kirchner. Para él, no sólo se trata del hombre que junto con su viuda le hizo la vida imposible cuando era alcalde de Buenos Aires, sino que aún hoy su sombra le persigue a cada paso que da. En especial, cuando intenta organizar convocatorias multitudinarias en el centro cultural que se ha convertido en buque insignia de su Administración ya que … también se llama Kirchner, aunque los ministros suelen referirse a él por sus siglas CCK. Este caso es el más emblemático de todos. Se trata del antiguo edifico de Correo que se había bautizado del Bicentenario hasta que Cristina Fernández, decidió transformarlo en otro monumento al difunto que, por cierto, jamás expreso el más mínimo interés en la cultura y las bellas artes.

Hernan Lombardi, ministro al frente del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, explicó el proyecto de ley con un propósito con alcance general y no una iniciativa hecha a la medida del presidente que murió, de un infarto fulminante, el 27 de octubre del 2010. “No hay que ir sobre un nombre, lo que hay que ir es sobre una metodología, un procedimiento”, insistió Lombardi. Para ser más convincente, aclaró que la futura ley, si se aprueba, incluirá, naturalmente a Mauricio Macri, un hombre poco amigo de monumentos faraónicos o cultos mesiánicos.

El diario «La Nación» sacó a la luz todo el proyecto sobre el que Lombardi posteriormente recordó que, una vez que entré en vigor, habrá que «esperar por lo menos 20 ó 30 años» de la muerte de un presidente para poder dedicarle un espacio público. La idea, añadió, es terminar con «un populismo del que estamos intentando salir» porque «los valores simbólicos son muy importantes».

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