Internacional

Merkel y Hollande no logran que Putin acepte una tregua duradera en Alepo

El presidente ruso solo acepta una tregua de once horas para la ciudad siria asediada

La canciller alemana, Angela Merkel (i), saluda al presidente ruso, Vladimir Putin (d), este miércoles en Berlín
La canciller alemana, Angela Merkel (i), saluda al presidente ruso, Vladimir Putin (d), este miércoles en Berlín - EFE

La reunión del Cuarteto de Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania), este miércoles en Berlín, resultó ser una encerrona para el presidente ruso, Vladímir Putin, cuya intención era haber dedicado el encuentro a hablar solo de Ucrania. Pero, ante la urgencia de la situación en Alepo, el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, presionaron para arrancar a Putin una tregua duradera y el lanzamiento de una vez por todas de un proceso político.

Sin embargo, el máximo dirigente ruso ha dicho que la tregua «humanitaria» de este jueves en Alepo durará solamente once horas. En un principio anunció que serían ocho, por lo que ampliarla tres horas más para él es suficiente para facilitar que abandonen la ciudad los civiles y los rebeldes que lo deseen. Pero no para Merkel, Hollande y el resto de los dirigentes europeos que quieren mayores avances hacia la paz. «Haré todo lo posible, junto a la canciller Merkel, a fin de que la tregua pueda ser prolongada», insistió el presidente francés.

«No podemos esperar un milagro, pero tal y como están las cosas, hay que hacer todos los esfuerzos»Angela Merkel

Las relaciones entre Rusia y la Unión Europea se encuentran en uno de los peores momentos después de décadas. La reunión de este miércoles fue convocada por Merkel como alternativa a la que tenían que haber celebrado en París, el mismo día, Putin y Hollande. Pero el primero la canceló por la insistencia de su homólogo francés en abordar la situación en Siria.

El jefe del Kremlin no quería ni hablar de los bombardeos de su aviación en Alepo y menos tener que comprometer con Hollande a detenerlos. De hecho, el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, ha advertido de que el viaje de Putin a Berlín es para tratar el conflicto en el este de Ucrania, no en Siria. Anticipándose a las presiones que recibió este miércoles, Moscú paró los bombardeos contra Alepo el martes, como preludio a la tregua humanitaria. Además, Bashar al Assad habló por teléfono con Putin para decirle que sus tropas se han retirado de Alepo con el objetivo de permitir la evacuación y que está dispuesto a propiciar la vía política para resolver el conflicto.

Abucheado

El líder ruso fue abucheado en Berlín por decenas de sirios y ucranianos que le exigían que cambie su estrategia y pare los ataques. Le mostraron osos de peluche ensangrentados, rotos o vendados. «Fuera Putin», fue la consigna más repetida.

La propia Merkel reconocía que no esperaba grandes cambios. «No podemos esperar un milagro, pero tal y como están las cosas, hay que hacer todos los esfuerzos», aseguró. En todo caso la presión sobre Putin va a seguir durante la cumbre europea que se celebrará el jueves y viernes en Bruselas.

Analistas ucranianos temen que Siria eclipse el conflicto en las regiones rebeldes de Donetsk y Lugansk, dejando de nuevo el problema en el olvido. Kiev sigue exigiendo que se cumplan los acuerdos firmados en Minsk (Bielorrusia) en febrero de 2015, precisamente en unas negociaciones protagonizadas por Merkel, Hollande, Putin y Poroshenko, especialmente en lo referente a la celebración de elecciones locales con participación de todos los partidos existentes en Ucrania y a la devolución del control de la frontera con Rusia. Estas cuestiones no terminan de avanzar.

Por su parte, Moscú y los separatistas prorrusos acusan a las autoridades ucranianas de no promover las leyes de autonomía que recoge lo pactado en Minsk y aseguran que quienes violan constantemente el alto el fuego son las tropas de Kiev.

El asesinato, el pasado domingo en Donetsk, del cabecilla militar rebelde, Arseni Pávlov, alias «Motorola», ha venido a agravar la confrontación. El jefe de la autoproclamada república de Donetsk, Alexánder Zajárchenko, clama venganza y ha amenazado incluso con atacar Kiev.

Desde comienzo en abril de 2014, el conflicto en Donetsk y Lugansk se ha cobrado ya cerca de 10.000 víctimas mortales.

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