Internacional

Merkel y Hollande no liman diferencias sobre el acuerdo comercial entre UE y EE.UU.

El eje franco-alemán empieza a diseñar el futuro de la UE tras la salida de Gran Bretaña del club comunitario

Hollande recibe a Merkel en Evian (Francia)
Hollande recibe a Merkel en Evian (Francia) - REUTERS
ENRIQUE SERBETO Corresponsal En Bruselas - Actualizado: Guardado en:

El presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, se reunieron ayer en la localidad francesa de Evian para intentar dirimir sus divergencias sobre la negociación del acuerdo de libre comercio entre la UE y Estados Unidos (TTIP) y preparar propuestas para la Unión después de la salid del club de Gran Bretaña. Una y otra cosa están íntimamente relacionadas, puesto que el Reino Unido es el principal socio europeo de EE.UU. Mientras Merkel sostiene que el tratado de comercio transatlántico sigue siendo una opción estratégica de primer orden para la UE, el Gobierno socialista francés ha empezado a lanzar mensajes explícitos pidiendo que se detengan las negociaciones.

En la entrevista Hollande y Merkel no han hecho sino reafirmarse en sus posiciones divergentes, aunque ambos han asumido que después de la salida del Reino Unido, la Unión Europea debe dar un impulso estratégico que contrarreste las tendencias al proteccionismo. Los dos se han mostrado de acuerdo en que la cumbre a 27 (sin los británicos) del 16 de septiembre en Bratislava debe «dar un nuevo impulso a Europa». Hollande dijo en la rueda de prensa conjunta final que el proyecto europeo atraviesa un momento «crucial» y que «con el Brexit y también con el resurgir de los populismos y la contestación antieuropea es necesario un nuevo impulso para la Unión y Francia y Alemania están dispuestas a asumir su responsabilidad».

Merkel ha sido más explícita al referirse a los aspectos concretos de esa responsabilidad, y se refirió a pasos más prácticos en materia de desarrollo de la economía y el comercio digital. «En Bratislava, dijo la alemana, nos ocuparemos sobre todo de un orden del día ambicioso en materia económica» y en concreto que «haremos todo lo posible para que se pongan en marcha medidas que favorezcan el crecimiento y luchen contra el proteccionismo; necesitamos que haya un comercio y unos intercambios internacionales que funcionen bien», dijo en alusión al TTIP.

Merkel ha tenido que salir en defensa de este proyecto ante las posiciones expresadas públicamente por responsables franceses en contra del proceso negociador. El propio primer ministro socialista francés, Manuel Valls, pidió el jueves «un frenazo claro» en el proceso negociador. Aunque ayer ambos eludieron expresar estas divergencias, según Hollande las negociaciones están desequilibradas en favor de Estados Unidos y no hay tiempo para reconducirlas antes de que termine el mandato del presidente Barack Obama a finales de este año. Pero lo que más daño ha hecho a Merkel ha sido la opinión de su propio vicecanciller, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, que había dado «de facto por fracasado» el proceso de negociación.

Evitar la demagogia

La Comisión Europea, que es quien tienen el mandato para negociar en nombre de todos los miembros de la UE, insiste por activa y por pasiva en que las negociaciones siguen adelante y que no hay ningún plan de detenerlas. El responsable comunitario de Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici, dijo ayer en París que no le parece pertinente suspender el proceso e hizo un llamamiento para que no se utilice esta cuestión para hacer «demagogia». Según Moscovici «el proceso sigue adelante, con dificultades, pero sigue vivo» y que en todo caso lo más coherente sería intensificarlo. «No me parece pertinente suspender esas negociaciones. Sería más inteligente elevar el nivel. Y querría ver a los ministros europeos de Comercio pedir a la Comisión que se muestre fuerte con nuestros socios estadounidenses».

La cumbre de Bratislava del día 16 deberá poner al día este proceso, antes incluso de que se reúnan los ministros de Comercio para conocer con más detalle la situación de las negociaciones. Por ahora, la vida comunitaria gira en torno a los efectos del Brexit y las principales instituciones preparan cuidadosamente los próximos pasos. El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, visitará en los próximos días varias capitales (incluyendo la reunión del G20 en China) y regresa a Bruselas el día 7 para la reunión del colegio de comisarios y empezar a preparar el discurso sobre el Estado de la Unión en el pleno del Parlamento Europeo. Ayer se anunció que antes de participar en una conferencia de presidentes de los grupos políticos, Juncker recibirá al portavoz socialista Gianni Pittella, que ha tenido grandes problemas para mantener la disciplina de su grupo en el campo favorable al TTIP. Y, en realidad, el TTIP puede servir tanto como un primer anclaje de las nuevas relaciones de Londres con el continente o ser todo lo contrario, la primera víctima del Brexit.

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