DERROTA EN MECKEMBURGO

Merkel asume su culpa, pero no cambiará su política

Su prioridad de estrategia ahora mismo apunta a que su partido tiene «bastante por hacer para ganar la confianza» de los ciudadanos

Merkel, este lunes en el G-20
Merkel, este lunes en el G-20 - AFP
ROSALÍA SÁNCHEZ Corresponsal En Berlín - Actualizado: Guardado en:

Merkel entona el mea culpa, pero sin arrepentimiento. Desde Hangzhou, en China, donde la canciller alemana asiste a la cumbre del G-20, declaró ayer estar «muy descontenta» con el resultado de las elecciones regionales celebradas el domingo en Mecklemburgo-Antepomerania, donde el partido de extrema derecha y anti europeo Alternativa para Alemania (AfD) ha sobrepasado al suyo en votos. Lejos de buscar una venta positiva de los datos, ha reconocido la derrota. Y lejos de evadir responsabilidades, ha dicho que se considera corresponsable de esa derrota, como presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y como canciller, ya que la campaña estuvo dominada por temas nacionales como la crisis de refugiados y los problemas de integración, directamente relacionados con sus políticas.

A las ocho de la mañana ayer, hora de Berlín, Merkel mantuvo una videoconferencia con la directiva de su partido para hacer balance, mientras el resto de los líderes del G-20 disfrutaba de un almuerzo y se dedicaba a un panel de bilaterales.

Tras intercambiar pareceres con su equipo de partido, la canciller ha asumido la responsabilidad de la derrota, pero aun así no se desdice y sigue considerando correcta su política de refugiados. Por si hubiera duda, hasta tres veces ha afirmado en declaraciones a periodistas alemanes desplazados a China que «la base de las decisiones adoptadas en los últimos meses es correcta» y ha descartado claramente un cambio de rumbo.

En sus propias palabras, su prioridad de estrategia ahora mismo apunta a que su partido tiene «bastante por hacer para ganar la confianza» de los ciudadanos, pero sus palabras han sido recibidas con grandes críticas. Incluso el conservador «Frankfurter Allgemeine» considera que «su crédito político se ha acabado» y diagnostica que «el imperio Merkel se desmorona».

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