Merkel, Shulz y Horst Seehofer (líder de la CSU) ayer en Berlín
Merkel, Shulz y Horst Seehofer (líder de la CSU) ayer en Berlín - EFE

Merkel admite que aún hay «serios desacuerdos» para la Gran Coalición

El plazo fijado por la canciller para cerrar un pacto de gobierno con los socialistas alemanes concluye mañana

BERLÍNActualizado:

Quedan 24 horas para que se cumpla el plazo que los negociadores de la gran coalición han dado a las conversaciones y la canciller Merkel reconoce que todavía quedan “serios desacuerdos por resolver”. “Todavía queda una gran cantidad de serios puntos de disenso”, ha dicho, “existe una buena voluntad para superar este disenso pero todavía tenemos un inmenso trabajo por delante”.

El principal motivo para el optimismo es que ya se han ido cerrando importantes capítulos del acuerdo, como la política migratoria, donde las posiciones entre las partes eran más distantes, o la posición alemana en las futuras negociaciones para la reforma Macron de la UE, pero hay sobre todo dos escollos difíciles de salvar y en los que no ha sido posible registrar avances: la puesta en marcha de un seguro médico único que termine con la diferencia actual entre seguros públicos y privados y el fin de los contratos temporales consecutivos. Ambas son exigencias que el SPD espera obtener a cambio de hacer cedido al límite impuesto a la reunificación familiar de los refugiados, pero los conservadores siguen tensando la cuerda. “No nos sentimos presionados en cuanto al tiempo. El principio que debe regir no es el de la rapidez sino el de la diligencia”, ha dicho el presidente de los socialdemócratas (SPD), Martin Schulz, a sabiendas que cada hora que pase de la media noche del domingo al lunes aproximará la guillotina al cuello de Merkel. Aunque también al suyo propio.

Mientras tienen lugar las negociaciones, que se van alternando en las sedes de los tres partidos que participan, en el SPD se ha despertado una especie de orgía sucesoria que ocupa día sí, día también, los principales titulares de la prensa alemana. Hoy ha sido la jefa de la comisión de trabajo del partido, Elke Ferner, la que ha exigido que la presidencia del SPD recaiga ahora en una mujer, tras 150 años de historia. En la directiva se ha llegado a un acuerdo para hacer público solamente el reparto de carteras del próximo gobierno de gran coalición hasta que los 440.000 militantes socialdemócratas ratifiquen el acuerdo en votación. Se temen que la aparición de Schulz en cualquier Ministerio impulse el voto negativo.

Fuentes del partido aseguran que se espera que en el curso de formación del gobierno se produzca un debate sobre la situación del partido, incluida la presidencia. Según el sondeo "Deutschlandtrend", el partido ha batido un nuevo récord negativo en intención de voto. Si hoy se celebrasen elecciones en Alemania, el SPD obtendría un bochornoso 18%, lo que sugiere que necesita la gran coalición al menos tanto como las tropas de Merkel. Los malos resultados van acompañados por otra parte de una estruendosa caída de popularidad de su líder. Quien hace un año asumió las riendas de la formación recibido como un salvador, ha perdido en el último mes otros cinco puntos de valoración, hasta contar únicamente con el 25 por ciento del respaldo. En el extremo derecha del arco político alemán, el partido antieuropeo y de tintes xenófobos Alternativa para Alemania (AfD), ya convertido en la tercera fuerza política en el Parlamento, continua su lenta escalada y obtendría hoy el 14% de los votos.

En este contexto, Schulz prepara el anuncio de importantes acuerdos en gasto público con los que convencer a sus propios militantes. Ya ha sido acordada, por ejemplo, la inversión de unos 10.000 millones de euros en educación que según ha manifestado la primera ministra del estado de Mecklenburgo-Antepomerania y vicepresidenta del SPD, Manuela Schwesig, supone “un acuerdo clave que recoge desde nuevas medidas para la educación preescolar hasta un aumento de las ayudas para estudiantes universitarios”. Swchwesig confía en que los militantes no voten “en contra de estas mejoras para los niños”.

Entre las medidas que todavía se están negociando se encuentra por ejemplo garantizar la jornada completa en las escuelas para mejorar la conciliación de la vida laboral y la familiar, aumentar los subsidios a los estudiantes universitarios e invertir más recursos en infraestructuras. “No tiene sentido que los niños, al salir del colegio, lleguen a casa a medio día con hambre, sin nadie que se ocupe de ellos y con un montón de deberes”, ha defendido Schwesig, que encabeza el equipo negociador del SPD en el capítulo de educación y que espera presentar varios importantes triunfos ante los militanes.

El pacto en educación se suma al alcanzado en materia de jubilaciones, donde el SPD impuso que las cotizaciones al seguro de pensiones no suban por encima del 20% del salario. En el ámbito de la investigación, el acuerdo prevé que para 2025 las inversiones hayan pasado del tres al tres y medio por ciento del PIB.