El primer ministro David Cameron (2i), presidente de la Cámara de los Comunes británica, John Bercow (i) y el líder laborista Jeremy Corbyn llevan flores al altar improvisado de Jo Cox
El primer ministro David Cameron (2i), presidente de la Cámara de los Comunes británica, John Bercow (i) y el líder laborista Jeremy Corbyn llevan flores al altar improvisado de Jo Cox - EFE

Las medidas de seguridad (o la falta de ellas) de los políticos británicos

El asesinato de la diputada laborista Jo Cox ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los representantes elegidos por el pueblo. Un riesgo que asumen libremente para estar cerca del electorado

MADRIDActualizado:

Jo Cox recibió amenazas por teléfono durante tres meses. La diputada laborista las puso en conocimiento de la policía y esta se comprometió a investigarlas, y a ponerla protección si era necesario. Este jueves, Cox salió de un acto en su circunscripción y perdió la vida a manos de un presunto extremista, a favor del Brexit, que la acuchilló y la disparó hasta en tres ocasiones.

Este acto ponía en evidencia la falta de seguridad con la que los políticos británicos tienen que desempeñar su labor, y urgía tanto a los miembros del partido laborista como los conservadores a pedir a la policía que revisara el estatus de su seguridad personal. Así lo denunciaba ayer al canal Sky News James Berry, un miembro conservador del Parlamento. «La principal preocupación se centra en los actos públicos. La tragedia es que Jo fue brutalmente asesinada después de su reunión con su circunscripción, intentado cumplir con su deber democrático. Esto supone una gran preocupación para todos los diputados», subrayó Berry.

El caso de Cox es el último, pero no el único. En años anteriores, varios políticos británicos fueron atacados: algunos perdieron la vida y otros solo resultaron heridos.

La proximidad entre los políticos y el electorado se produce a costa de la seguridad personal de cada diputado

«En nuestro país [el Reino Unido], los políticos han desempeñado sus funciones con el mínimo de protección», indica Fraser Nelson, analista político y columnista, en un texto publicado ayer en «The Telegraph». «En las circunscripciones apenas hay seguridad; es el modelo abierto que hemos elegido. Ello conlleva un riesgo voluntariamente asumido por cada uno de las personas elegidas para representarnos», explica.

Nelson desmiente también el falso mito popular que sostiene que tan pronto como un político consigue un sillón en el Parlamento británico este pierde contacto con la vida real. «El sistema británico hace que esto sea imposible. La mayoría de los parlamentarios tienen reuniones con sus circunscripciones cada semana, y la mitad de su tiempo lo invierte en el trabajo electoral. Es una extraña faceta del sistema británico por la que un miembro del gabinete puede estar tratando con asuntos de Estado en un jueves, y el más pequeño de los problemas de los electores en un viernes». El problema de esta proximidad es que se produce a expensas de la seguridad de cada diputado. Si bien es cierto que hay ciertos consejos a seguri cuando tienen lugar encuentros en un despacho, como que medie una mesa entre el político y la persona a la que recibe; y que asista alguien más a la reunión, para evitar que se produzcan incidentes.

Accesibilidad y vulnerabilidad

El columnista británico recuerda cómo muchos mandatarios extranjeros, al visitar el Reino Unido, han mostrado su sorpresa ante la carencia de medidas de seguridad. «Tan solo un puñado de miembros del Gabinete tiene guardaespaldas o recibe un coche blindado. El resto no tiene nada», subraya. «Y de nuevo, esto es algo que eligen ellos mismos -continúa-. Ir en un coche al que se le abre el paso, para muchos es visto como una manera de mantenerse alejado de la realidad». El debate al que se enfrentan los políticos británicos los definen dos palabras: accesibilidad y vulnerabilidad. La primera lleva a la segunda.

«Tan solo un puñado de miembros del Gabinete tiene guardaespaldas o recibe un coche blindado»

Entre quienes han intentado mantener alejados a sus servicios de seguridad, Nelson menciona una anécdota del propio David Cameron, que fue recriminado por la Policia Metropolitana por ser «imprudente» con el uso de sus escoltas. En aquella ocasión, Cameron recibió el apoyo de todos sus colegas. «Es la forma de ser de los británicos«, justifica.

También recuerda como Margaret Thatcher fue obligada a reforzar las medidas de seguridad de Downing Street con una puertas de hierro (que todavía permanecen) frente a riesgo de atentados por parte del IRA. «El resto de medidas ya han desaparecido. «El riesgo extra es visto como el precio que tienen que pagar los políticos británicos».

Sin embargo, Nelson reconoce que esto ha cambiado un poco en los últimos tiempos, en los que se ha apreciado que las amenazas se han incrementado.

Y algunos diputados se han visto acosado por temas como la guerra de Irak. La sensación de temor es cada vez más real, y esto ha obligado a reforzar las medidas de seguridad de algunos diputados con la instalación de cámaras de seguridad.

El año pasado, Nigel Farange, líder del partido UKIP pidió protección al ministerio del Interior durante la campaña para las elecciones generales tras haber sufrido una serie de incidentes, entre ellos un golpe en la cabeza.