Nicolás Maduro, en un reciente acto con seguidores en Caracas
Nicolás Maduro, en un reciente acto con seguidores en Caracas - Reuters
CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Maduro espera salvar la quiebra gracias a los bonos de las fortunas chavistas

El presidente venezolano necesita financiación para la campaña «clientelar» de las elecciones de 2018

MadridActualizado:

Nicolás Maduro espera salvar este lunes la quiebra de Venezuela con una nueva maniobra. Su plan es renegociar únicamente la deuda correspondiente a los bonos públicos cuyos tenedores son los propios dirigentes chavistas (desde hace años estos invierten en deuda pública venezolana enormes fortunas ganadas de manera ilícita, como medio de lavado de dinero) o están en otras manos amigas. Con ello Maduro podría obtener suficiente financiación para afrontar un nuevo año, con el necesario dinero para intentar garantizarse la victoria en las presidenciales previstas para 2018.

Dado que alrededor del 60% de los bonos son propiedad de inversores de Estados Unidos y estos tienen dificultades legales para negociar con Caracas, debido a las sanciones impuestas por la Administración Trump, el Gobierno venezolano se está concentrando en la reestructuración de gran parte del 40% restante, algo que tendría a su alcance y que podría bastarle para salir del paso.

De la deuda pública total de Venezuela, estimada en unos 165.000 millones de dólares, la parte correspondiente a los bonos públicos asciende a 58.000 millones de dólares, de los cuales 32.000 millones se deben a bonos de deuda soberana y 26.000 millones a bonos emitidos por PDVSA, la petrolera estatal.

Otra parte importante de la deuda son los créditos concedidos directamente por China (60.000 millones de dólares) y por Rusia (9.000 millones), que Venezuela debe cancelar con la entrega de petróleo a futuro. Sobre esos créditos Maduro mantiene una negociación aparte. Tras un reciente viaje a Moscú del presidente venezolano, el ministro de Finanzas de Rusia, Anton Siluanov, indicó que un acuerdo para la reestructuración de las condiciones del crédito ruso es inminente.

El Gobierno venezolano ha convocado para este lunes en Caracas a los poseedores de títulos de deuda. Como se ha dicho, se considera que alrededor del 60% de los tenedores son inversores estadounidenses y no se contempla que acudan. El Tesoro de EE.UU. advirtió esta semana que sentarse a negociar con Tareck el Aissami, vicepresidente venezolano y señalado por Washington como capo narcotraficante, «podría dar lugar a duras penas».

La reunión que presidirá El Aissami, por tanto, será en gran parte un encuentro entre los mismos chavistas, con la presencia también de inversiones de otros países no especialmente hostiles hacia Venezuela.

Lavado de dinero a través de la petrolera estatal

Se calcula que el 13% de los bonos están en manos de venezolanos, y que la mayoría de ellos corresponden a fortunas que han crecido durante el chavismo. Como ha quedado desvelado a raíz de varias actuaciones del Tesoro estadounidense contra diversos dirigentes chavistas, estos han acumulado enormes fondos, provenientes de la corrupción de los años del «boom» del precio del petróleo, del negocio cambiario y del narcotráfico. Las investigaciones que desarrollan varias fiscalías federales de EE.UU. también están poniendo de manifiesto el uso de PDVSA para el lavado de dinero. La compra de bonos soberanos y de la petrolera estatal formó parte de ese esquema.

Como en veces anteriores en que ciertos anuncios del Gobierno venezolano estuvieron dirigidos a provocar un descenso momentáneo de la cotización de los bonos, para que los propios chavistas se hicieran con grandes paquetes de ellos a mejor precio, también ahora Maduro habría realizado una operación semejante.

Según Antonio de la Cruz, experto venezolano cuyas predicciones sobre el pago de intereses y vencimientos de los bonos públicos de Venezuela han demostrado ser especialmente fiables los últimos años, todo indica que desde el anuncio de Maduro de la semana pasada acerca de la necesidad de una reestructuración de la deuda ha habido movimientos de compra por parte de inversores chavistas. El propósito sería llegar a la reunión de este lunes controlando la mayor cantidad posible de obligaciones.

De la Cruz cree que en la reunión de Caracas el Gobierno venezolano probablemente logrará su objetivo de reestructuración parcial, pero advierte que la situación podría complicarse internacionalmente. Este mismo lunes se reúne en Nueva York la Asociación Internacional de Swaps y Derivados, que podría determinar que los tenedores de bonos no han recibido un último pago de 1.100 millones de dólares que el Gobierno venezolano asegura haber realizado.

Aunque una declaración así vendría a ser una constatación de quiebra, su declaración formal quedaría sujeta a un proceso judicial que podría ser largo. Así, Maduro saldría del trance evitando embargos exteriores y, al mismo tiempo, con «cash» procedente de la reestructuración que le permitiría afrontar en 2018 tanto el pago de intereses y vencimientos de títulos por valor de 8.200 millones de dólares, como los gastos de una campaña «clientelar» para las presidenciales.