Una foto impresa proporcionada por el Palacio Real de Arabia Saudita el 9 de noviembre de 2017 muestra al Príncipe Heredero de Arabia Saudita Mohammed bin Salman recibiendo al Presidente francés Emmanuel Macron
Una foto impresa proporcionada por el Palacio Real de Arabia Saudita el 9 de noviembre de 2017 muestra al Príncipe Heredero de Arabia Saudita Mohammed bin Salman recibiendo al Presidente francés Emmanuel Macron

Macron termina en Líbano su gira triunfal por las autarquías musulmanas

El presidente francés trató con Bin Salman la situación en Beirut tras la dimisión del primer ministro libanés Saad Hariri, quien anunció su renuncia el pasado día 4, cuando se encontraba en Riad

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

Consagrado por la revista «Time» como «posible líder de Europa», Emmanuel Macron ha hecho una escala inesperada en Riad, capital de Arabia Saudí, tras su visita de Estado a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), donde Francia tiene intereses de muy diversa índole y el presidente ha puesto a prueba su política de «franqueza comprensiva».

En su día, Macron denunció el integrísimo islámico y sus secuelas (religiosas, financieras, bancarias) como una de las “matrices” del terrorismo islamista. Meses más tarde, durante la inauguración oficial del Museo del Louvre del emirato de Abu Dabi, ha denunciado el «oscurantismo» (religioso) al mismo tiempo que ha dado un espaldarazo de la mejor escuela diplomática a la autarquía local, con muchas ramificaciones militares, incluso anti terroristas.

Confirmada la presencia cultural francesa en Abu Dabi/Emiratos, a través de la franquicia del primero de los grandes museos nacionales, el presidente Macron se ha instalado en una posición de actor privilegiado en una región estratégica, a escala mundial.

Tras ese viaje razonablemente triunfal, el presidente francés decidió a última hora hacer una escala de varias horas en Riad, para entrevistarse con el príncipe heredero al trono de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman (MbS). Trataron la situación en el Líbano tras la dimisión del primer ministro libanés Saad Hariri, quien anunció su renuncia el pasado día 4, cuando se encontraba en Riad. Cuando el presidente Trump continúa enzarzado en sus líos domésticos, y la canciller Angela Merkel intentar desbrozar el terreno de entendimiento de un posible pacto gubernamental, Emmanuel Macron confirma un liderazgo emergente.

Sin duda, el «peso» de París en Oriente Medio quizá no pueda ser «determinante». Pero Macron si puede mover los peones franceses con posible eficacia: intentando «influir» en la metamorfosis en los regímenes autárquicos, intentando «convencerlos» de «incrementar» su cooperación en la lucha contra el terrorismo islámico, abriendo puertas a la industria nacional de armamentos, que sigue ocupando un puesto importante en la nueva geografía mundial del la venta de armas, tras los EE. UU. y Rusia.

Las maniobras de Macron en los países árabes coinciden con la «cover» (portada) de Time consagrada al presidente francés, presentado como «posible» líder de Europa, si termina consiguiendo «poner orden» en una Francia con bajo crecimiento, incremento de la pobreza, mucha deuda y mucho déficit.