Macron, durante un acto en el Tribunal de Casación de París, este lunes
Macron, durante un acto en el Tribunal de Casación de París, este lunes - EFE

Macron: «Cogedme, que freno la inmigración»

El presidente de Francia anunció en julio un «inminente» proyecto de Ley, destinado a «garantizar el derecho de asilo controlando mejor los flujos migratorios»

MADRIDActualizado:

Emmanuel Macron matizará en Calais, la ciudad símbolo de la crisis de la inmigración, nacional y europea, su proyecto de Ley que debiera «refundar» la política nacional de asilo e inmigración, cuando llegue a ser realidad, tras un laberíntico proceso de «concertación» que lleva meses de retraso.

Macron anunció el 12 de julio del año pasado un «inminente» proyecto de Ley, destinado a «garantizar el derecho de asilo controlando mejor los flujos migratorios».

Tras un trimestre de «concertación previa», el presidente de la República confirmó a finales de septiembre su ambición de «refundar completamente» las políticas de asilo e inmigración.

A mediados del mes de diciembre pasado, Gérard Collomb, ministro del Interior, anunció unas primeras «directrices», prólogo a un proyecto de Ley que debiera discutirse las próximas semanas y meses en la Asamblea Nacional y el Senado.

Viaje a Calais

Antes que diputados y senados entren a debatir los posibles proyectos concretos del presidente, Emmanuel Macron ha decidido viajar personalmente a Calais, en el Norte de Francia, una ciudad «símbolo» de todas las crisis nacionales y europeas en materia de inmigración y derecho de asilo.

Especialista emérito en materia de comunicación política, Macron se entrevistará en Calais, este martes, con representantes de la inmigración, las asociaciones humanitarias, autoridades locales y portavoces de las fuerzas de seguridad. Todas las partes recibirán la «buena nueva» directamente del presidente, con el fin de intentar que un proyecto inflamable termine convirtiéndose en un campo de minas.

Los grandes principios del proyecto de la futura Ley que debiera «refundar» la política nacional en los terrenos de la inmigración y el derecho de asilo son bien conocidos: «Mejor controlar los flujos migratorios», «mejorar las condiciones de la acogida de inmigrantes legales», «alejamiento de inmigrantes ilegales», «refundación de la política de inmigración», «favorecer la inmigración de talentos y competencias».

Se trata de principios generales, a falta de un catálogo más o menos completo y «coercitivo» de medidas concretas, que suscitan reservas y críticas antes siquiera se ser realidad.

Integración

Cuando Macron evoca la necesidad de «controlar mejor los flujos migratorios», la izquierda denuncia un proyecto de «política represiva», mientras que la derecha y la extrema derecha denuncian su «laxismo».

Cuando Macron propone «mejorar» la integración, la izquierda denuncia un «proyecto teórico», mientras que la derecha critica la «debilidad» gubernamental.

En Calais, Macron debiera confirmar las pistas básicas de su proyecto, intentando salir al paso de las críticas de fondo de unos y otros, insistiendo en la matriz original de su «nueva política»: «Debemos comportarnos con humanidad y firmeza». En términos prácticos, ese lenguaje «humanista» pudiera traducirse de este modo: «Intentar reducir al mínimo la inmigración ilegal, intentar mejorar las condiciones de integración de la inmigración legal, recortándola, en la medida de lo posible».