Internacional

Lluvia de millones para los «indignados» de Trump

La Powerball, la lotería primitiva de EE.UU., cambia la vida de veinte trabajadores del metal de Tennessee, perfil del votante del magnate

Amy O'Neal (c), quien compró la lotería en nombre de sus compañeros
Amy O'Neal (c), quien compró la lotería en nombre de sus compañeros - ABC

Como si la victoria de Donald Trump hubiese traído la suerte a los nuevos votantes que le auparon a la Casa Blanca, la lluvia de millones de la Powerball, que reparte riqueza y euforia de cuando en cuando en Estados Unidos, ha cambiado la vida de veinte trabajadores de Tennessee. La popular lotería primitiva estadounidense, que acumula botes de forma similar a la que conocemos en España, hasta conformar un verdadero Gordo, acaba de premiar con 420 millones de dólares (algo menos de 400 millones de euros) a un grupo de empleados de una planta de manufacturas de la localidad de Lafayette, en el estado sureño. Es el segundo Gordo más grande de la historia.

No hay constancia de que la veintena de agraciados depositaran su voto en favor del vencedor de la elección presidencial, pero representan fielmente el perfil de quienes han abandonado a los demócratas para dar una oportunidad al autor de promesas como mayores salarios y creación de empleo. Aunque en Tennessee, un estado conservador que tradicionalmente vota al candidato republicano y donde Trump ganó con facilidad, posiblemente muchos de ellos ni siquiera han modificado sufragios anteriores.

A los afortunados empleados de North American Stamping Group, una acería cercana a la célebre ciudad rockera de Nashville, les toca ahora repartir el premio. Y ahí empiezan las decisiones. Ante la tesitura de tener que esperar treinta años para cobrar, progresivamente, toda la cantidad, los afortunados han preferido percibir el dinero a tocateja, lo que reduce el total a 254 millones de dólares. Dado que distribuirán la fortuna de forma equitativa, cada uno de ellos se llevará el nada despreciable pellizco de 12,7 millones de dólares (unos 11,3 millones de euros) antes de impuestos. También en eso los veinte trabajadores de la acería han sido afortunados. El estado de Tennessee, tradicionalmente republicano, es de los de menor carga impositiva. No tiene impuesto alguno sobre los ingresos. Los premiados sólo tendrán que desembolsar el 5% de los intereses y beneficios acumulados por su depósito en un banco.

Amy O’Neal, quien compró la semana pasada la Powerball en nombre de todos los compañeros, era literalmente estrujada por los demás, y por sus familias, en el momento de la celebración. Pero la incredulidad aún la desconcertaba: «Nunca piensas que vas a ganar la lotería; juegas más por diversión que por otra cosa». Y explicaba así el momento del alegrón: «Cuando me levanté, escuché que el premio había caído en Lafayette. Miré los números y me puse a gritar. Pensaba que era un sueño».

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