Mehdi Kerrubi
Mehdi Kerrubi - REUTERS

El líder opositor iraní abandona la huelga de hambre

El octogenario clérigo reformista lleva seis años y medio en arresto domiciliario y decidió dejar de comer y beber en señal de protesta por el reforzamiento de la vigilancia en su hogar y para pedir un juicio público

CORRESPONSAL EN JERUSALÉNActualizado:

Mehdi Kerrubi abandonó la huelga de hambre después de apenas 48 horas ya que las autoridades de Irán accedieron a cumplir una de sus demandas y retiraron a los agentes de seguridad del interior de su vivienda. El octogenario clérigo reformista, que fue presidente del Parlamento entre 2000 y 2004, lleva seis años y medio en arresto domiciliario y decidió dejar de comer y beber en señal de protesta por el reforzamiento de la vigilancia en su hogar y para pedir un juicio público. Sobre este segundo punto, las autoridades prometieron «tomar medidas», según declaró su hijo, Mohamad Taghi Kerrubi.

Los líderes del bautizado como «movimiento verde» siguen en arresto domiciliario. Además de Kerrubi, Mir Husein Musavi, ex primer ministro y mano derecha de Jomeini durante la guerra con Irak, y su esposa, Zahra Rahnavard, están también privados de libertad bajo la acusación de alentar las protestas que estallaron tras las elecciones de 2009 en las que Mahmoud Ahmadineyad se impuso de forma fraudulenta, según los opositores. Las calles de las principales ciudades del país se tiñeron del color verde que los reformistas emplearon en aquella campaña y la República Islámica vivió las movilizaciones más graves desde su establecimiento, en 1979. Desde entonces los tres políticos permanecen en sus domicilios, pero hasta el momento no se han presentado cargos formales ni han sido procesados. La revuelta de 2009 se reprimió de forma violenta y provocó la detención y huida al extranjero de miles de personas.

El actual presidente, Hasán Rohani, que se autodefine como «moderado» no como «reformista», pidió durante la campaña la liberación de los tres, pero la última palabra la tiene el Líder Supremo, Alí Jamenei. El ayuno voluntario de esta semana ha hecho que el estado de salud de Kerrubi empeore y ha tenido que ser hospitalizado «debido a su deterioro físico y alta presión», informó su propia página web, Saham.

Los ultraconservadores iraníes tildan de traidores a los tres afectados y desde el primer instante les calificaron de «corruptos en la tierra», acusación que en la legislación del país puede acarrear la pena de muerte. Sin juicio, ni acusación formal, permanecen en una especie de limbo legal en el que de nada les sirve los servicios prestados en el pasado al sistema islámico. Sus esposas y familiares tampoco se han librado de la persecución.