El líder de la oposición en Kenia renuncia a las elecciones y aumenta la incertidumbre política

El Tribunal Supremo de Kenia anuló el resultado del voto del 8 de agosto - en el que el actual presidente, Uhuru Kenyatta, fue declarado ganador - después de encontrar «graves irregularidades»

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El líder de la oposición keniana, Raila Odinga, se ha retirado de elecciones previstas para este mes de octubre. Odinga dijo que su retirada daría a la comisión electoral tiempo suficiente para introducir reformas necesarias para lograr unas elecciones más creíbles.

El Tribunal Supremo de Kenia anuló el resultado del voto del 8 de agosto - en el que el actual presidente, Uhuru Kenyatta, fue declarado ganador - después de encontrar «graves irregularidades».

La comisión electoral del país dijo que Kenyatta había ganado la primera votación por un margen de 1,4 millones de votos, es decir, el 54% del total frente al 44% de Odinga, pero la oposición alegó fraude.

Las nuevas elecciones estaban previstas para el 26 de octubre, pero Odinga ha sorprendido a sus seguidores y oponentes abandonando su cargo después de décadas como venerado líder de la oposición.

En su declaración de despedida, Odinga dijo: «Hemos llegado a la conclusión de que la Comisión Electoral no tiene intención de realizar ningún cambio en sus operaciones y personal ... Todo indica que la elección programada para el 26 de octubre será peor que la anterior». Como resultado, añadió, «considerando los intereses del pueblo de Kenia, la región y el mundo en general», lo mejor era que se retirara de la carrera.

Su coalición política, NASA, quiere un cambio en la empresa impresora de papeletas, así como la contratación de un nuevo proveedor de tecnología como parte de los «mínimos irreducibles» sin los cuales, han dicho, no pueden haber elecciones libres. También han pedido el despido de varios funcionarios de la Comisión Electoral, incluyendo su jefe ejecutivo Ezra Chiloba, quien dice que debe asumir la responsabilidad del voto anulado. Por el momento, a comisión ha rechazado estos cambios, en gran parte debido a contratos establecidos con las empresas que prestan servicios para la elección.

«Ninguna reforma, ninguna elección»

Es la primera vez que algo así ocurre en la historia de Kenia y los dos partidos discrepan en lo que deberá ocurrir a continuación. El partido de Odinga insiste en que, legalmente, la elección tendrá. Según el ex candidato, esto debería dar «tiempo suficiente para emprender las reformas necesarias para conducir una elección que esté estrictamente de acuerdo con la constitución, las leyes pertinentes y la constitución».

Pero el vicepresidente de Kenia, William Ruto, se ha apresurado a pedir a la comisión que declare al presidente de Kenyatta como resultado de la dimisión de Odinga. Y Kenyatta dijo ayer en una manifestación de sus seguidores: «No tenemos ningún problema en volver a las elecciones, estamos seguros de que obtendremos más votos que la última vez». El actual presidente añadió: «También le estamos diciendo que es el derecho del pueblo a elegir a su líder, es su derecho soberano. La retirada podría ser una estrategia de Raila Odinga para salir de la escena política en sus propios términos»

Observadores creen también que Odinga está intentando salvar su reputación después de cincuenta años en la escena política marchándose antes de arriesgar otra derrota en las urnas. Aunque la decisión ha dejado a sus seguidores perplejos, ganándole a Odinga el apodo de candidato «enigma».

Las consecuencias jurídicas de su retirada Odinga no son nada claras. Los abogados constitucionales discrepan sobre el camino a seguir y si las elecciones del 26 de octubre todavía podrían tener lugar.

Los fieles seguidores de Odinga no han tardado a reaccionar. El centro de Nairobi se ha llenado de manifestantes parando el tráfico y alzando pancartas a grito de «ninguna reforma, ninguna elección».

Pase lo que pase, Kenia va a tener que aguantar otro largo período electoral, durante el cual la economía y los servicios públicos pagarán el precio de la incertidumbre. El calendario escolar ya se ha modificado varias veces, las empresas extranjeras han congelado sus inversiones y las manifestaciones en los centros económicos Nairobi, Kisumu y Mombasa están causando el cierre de muchos negocios por miedo al saqueo.