Internacional

Líbano empieza la construcción de un muro en torno al mayor campo de refugiados palestinos del país

Se trata del campo de Ain al-Hilweh, en el que viven unos 70.000 palestinos, y del que se cree que es un escondite para terroristas

Parte del muro que está construyendo Líbano en torno al campo de refugiados de Ain al-Hilweh
Parte del muro que está construyendo Líbano en torno al campo de refugiados de Ain al-Hilweh - AFP
María Iverski Beirut (Líbano) - Actualizado: Guardado en:

De forma silenciosa, Líbano ha comenzado a construir en los últimos días un muro de cemento en torno al campo de refugiados palestinos de Ain al Hilweh, el más grande el país, con el propósito de evitar los enfrentamientos entre las distintas facciones palestinas del campo y el ejército libanés, así como impedir la infiltración de extremistas en el interior del campo. De acuerdo con las primeras informaciones se estima que el muro tardará en completarse unos 15 meses y contará también con varias torres de vigilancia.

El empobrecido y abarrotado campo de Ain al-Hilweh, situado al lado de la ciudad de Sidón, en el sur del Líbano, es unos de los símbolos más descarnados de la impotencia palestina. Tras su fundación en 1948 después de la derrota de los árabes en la guerra árabe-israelí de ese mismo año, pronto se evidenció que no había una solución política para la crisis de refugiados. La ONU comenzó a operar en el campo en 1952, las tiendas de lona se sustituyeron por insalubres casas de cemento. En los últimos años Ain al-Hilweh ha sido noticia por esconder a yihadistas vinculados al Estado Islámico y a fugitivos de la justicia. Las autoridades libanesas han señalado en no pocas ocasiones al campo como un refugio para terroristas que planeaban atentados contra objetivos libaneses. Los palestinos del campo, unos 70.000, son igualmente testigos habituales de violentos enfrentamientos entre los diversos grupos palestinos rivales que intentan hacerse con el control del lugar.

Pese a que el levantamiento del muro forma parte de un acuerdo negociado con las facciones palestinas, lo cierto que es muchos habitantes del campo al igual que numerosos activistas han mostrado su desacuerdo y frustración con un muro que ha sido calificado ya como «muro de la vergüenza» y al que se equipara con el muro israelí en Cisjordania. El movimiento palestino Hamás ha criticado este martes en un comunicado la iniciativa por considerarla una «política de aislamiento colectivo» que hará empeorar la vida de los refugiados.

Los campamentos de refugiados palestinos del Líbano siempre han sido vistos como una especie de zona extraterritorial gestionada exclusivamente por diferentes clanes palestinos armados. En virtud de un acuerdo con el gobierno libanés, el ejército no entra a ninguno de los 12 campamentos que existen en el país y se limita a proteger los accesos. En la mayoría de los casos en los que se han producido disturbios lo único que pueden hacer las fuerzas de seguridad es vigilar la situación desde lejos. Esta decisión de no inmiscuirse en los asuntos palestinos tuvo su excepción en 2007 cuando el ejército sí se vio obligado a intervenir en el campo de Nahr al-Bared, cerca de la norteña ciudad de Trípoli, para detener unos violentos choques que causaron la muerte de más de 150 soldados libaneses, 20 civiles y 60 miembros de la organización palestina Fatah al-islam. Nueve años más tarde, Nahr al-Bared permanece destruido y es zona militar vedada.

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